lunes, 24 de junio de 2013

Simón Bolívar, entre la realidad y la fantasía. Primera Parte

Un recorrido iconográfico del Libertador

 
El futuro Libertador de América nace en Caracas en la noche del 24 de julio de 1783, hijo de Juan Vicente Bolívar y María de la Concepción Palacios y Blanco. Ambas familias mantuanas de la época. Uno de "los Grandes Cacaos" de Venezuela, cuya exportación está en su climax. La fortuna personal de la familia Bolívar es una de las más grandes de Latinoamérica.

Se calcula la producción anual para la época en 10.000 TM.

Del padre algunos saben mucho, pero la gran mayoría vive en un Limbo creado por la censura. Juan Vicente fue un depredador femenino, el azote de La Hacienda de San Mateo, de cuya propiedad es el heredero. Como si "Derecho de Pernada" tuviera: jóvenes, muy jóvenes, casadas o viudas, seducía. Denunciado ante el Obispo Don Diego Antonio Díez Madroñero, quien al final le abre un expediente en la Arquidiócesis de Caracas, pero al final, como dicen muchos: "Todo cambio para quedar igual". Se cree que Simón llegó a tener muchos medios hermanos bastardos no reconocidos. En 1773 se casa con María de la Concepción, 33 años menor que él y se calma un poco.

Los padres de Simón Bolívar: Juan Vicente y María de la Concepción.
Ambos retratos están en La Casa Natal del Libertador en Caracas.

En 1786, Simón queda huérfano de padre a causa de la tuberculosis, enfermedad que también le va a costar la vida a la madre cuando Simón Bolívar tiene nueve años de edad y a futuro, la de él mismo. Los cuatro hermanos, María Antonia, Juana, Juan Vicente y Simón, quedan a cargo de su abuelo, que muere pronto y luego la responsabilidad de las crianzas se traspasa a los tíos. Carlos Palacios y Blanco fue el tío encargado de Simón, quien era un hombre severo, obtuso y retrógrado, pero así y todo, él tuvo una infancia feliz, desarrollándose como un niño sano y equilibrado, con buen equilibrio emocional, en un ambiente aristocrático, a pesar que muchos historiadores lo representan como un niño inconforme, travieso e impetuoso, como un reflejo del romanticismo imperante, en el que se creía que un niño normal jamás sería capaz de convertirse en un hombre excepcional.

Retrato anónimo de Simón Bolívar a sus 17 años de edad.
Óleo sobre marfíl (6 cm x 5 cm.)
Fundación John Boulton, Caracas

La actitud turbulenta de Simón se comienza a manifestar a los doce años de edad, cuando su tío, Carlos, decide enviarlo a casa de uno de sus maestros, en vista de la actitud mediocre y desinteresada que el niño mostraba en la escuela, lo que hoy en día se puede interpretar de dos maneras: que en verdad no le interesaba nada, al menos a esa edad, o, la más atractiva para la contemporaneidad, en vista del resultado en que el personaje se transformó, que Simón era tan brillante en sí, que la escuela lo aburría. El caso es que el tío lo forzó a vivir con el maestro Simón Rodríguez para ver si aprendía algo, pero el joven Simón, renuente, se escapa a casa de su hermana mayor, María Antonia, en busca de asilo anti educativo, generándose un litigio legal entre la familia en La Real Audiencia de Caracas, la cual otorga la custodia temporal a Carlos, el tío, quien envía a un esclavo que arrastre, literalmente, a Simón de casa de la hermana a casa del maestro.

El período en casa de Simón Rodríguez no fue el mejor, no por culpa del maestro, quien era brillante, sino por las condiciones de vida, Bolívar tenía que compartir habitación con 20 niños más, en un espacio inadecuado y a diferencia de lo que se ha transmitido, no recibió una educación particular, al menos no todavía, sino masiva, pero aparentemente el mensaje le llegó, ya que el método de enseñanza del maestro era uno “divertido”, según las propias palabras de Bolívar, muchos años después.


Retrato de Simón Rodríguez

Pero en 1797 Simón Rodríguez se deja influenciar por los ideales republicanos de la época, llegando a estar involucrado en la fracasada Conspiración de Gual y España, la cual cuestiona el concepto monárquico imperante de la época, razón por la que debe de huir del país, para refugiarse en varios países de América hasta llegar a Europa, bajo el pseudónimo de Samuel Robinson. Siete años después, se encontrará en Francia, nuevamente con Bolívar, ya un joven más atenuado y enfocado, decidiendo el viajar juntos por Europa, en especial, por Italia, en donde serán testigos presenciales de la coronación de Napoleón Bonaparte como Rey de Italia (la coronación imperial ya había sido el año anterior, 1804, en París). Se especula mucho, que sin las enseñanzas impartidas por Simón Rodríguez durante su recorrido europeo, Simón Bolívar tan sólo hubiese sido un patriota más.

Pero de regreso a nuestra época actual, a falta de Simón Rodríguez, su tío lo asigna bajo la tutela de Andrés Bello, quien para ese entonces tan sólo tiene 16 años de edad, tres años más que su pupilo. A pesar de lo contemporáneo de ambos personajes, Andrés le imparte conocimientos de historia, geografía y astronomía, desarrollándose en Simón un renovado interés. El árbol, en cuya sombra estudiaban, aun se conserva y es conocido como "El samán de La Trinidad", por encontrarse muy cerca de la capilla de la Santísima Trinidad, muy cerca de lo que hoy es el Panteón Nacional de Caracas.


"Lecciones de Bello a Bolívar",bajo la supervisión del padre Andújar.
Autor: Tito Salas, 1930
Casa Natal del Libertador, Caracas

En 1800, a sus 17 años de edad, Simón Bolívar es enviado a Madrid, España, para continuar sus estudios, siendo lo apropiado para un muchacho de su alcurnia, y es allí en donde conoce a María Teresa del Toro Alayza, de la cual queda cautivado y decide casarse, a pesar que él es menor de edad y ella es 2 años mayor que él, casi una solterona para los estándares de la época. A pesar de estar emparentados, el padre de ella, Bernardo Rodríguez, convence a la pareja que esperen un tiempo para contraer nupcias, al menos, hasta que Simón cumpla la mayoría de edad, para que su herencia sea formalizada. Una muy cuantiosa, alrededor de 1.000.000 de reales. Bernardo, el padre de la novia, muy orgulloso del patrimonio del novio, accede al matrimonio, que se realiza en Madrid en 1802 y por el cual él recibirá un décimo de la fortuna de Bolívar (100.000 reales) como dote por su hija, valor impuesto por sus cualidades personales: alcurnia familiar, virginidad y talentos personales. Para la época eso era tradicional; “nadie se lleva a mí hija de gratis.”

"Boda de Simón Bolívar y María Teresa en Madrid"
Autor Tito Salas, 1921. Casa Natal del Libertador, Caracas.
El matrimonio se realiza el 26 de mayo de 1802 en la iglesia San José de Madrid, cuya edificación original ya no existe. A la fecha no se ha encontrado ninguna imagen contemporánea de María Teresa, lo que obliga al pintor Tito Salas a recrear una, lo que se hace mucho más de lo que uno cree. Es curioso notar que en el cuadro del Matrimonio de Bolívar, quien lleva el ramo es él y no ella. Para la costumbre de la época, el esponsal de menor edad llevaba el ramo.


Si se fijan en los invitados del fondo, observan y chismorrean la edad avanzada
de ella con respecto a la del contrayente.
Detalle de la obra de Tito Salas, 1921, casa Natal del Libertador, Caracas

Bolívar, muy orgulloso, regresa a Venezuela para atender los negocios familiares y procrear una familia, razón por la cual se trasladan a San Mateo, actual estado Aragua, para hacerse cargo de su  ingenio azucarero. Pero la felicidad le dura muy poco y a principios de 1803 María Teresa enferma de fiebre amarilla y muere el 22 de enero a sus 21 años de edad.

"La muerte de María Teresa del Toro"
Casa Natal del  Libertador, Caracas.

Afligido por el dolor y las recurrentes pérdidas familiares, Simón Bolívar, en un acto desesperado, jura no volverse a casar nunca más, lo que va a cumplir, y vuelca su vida de agricultor a la de guerrero, lo que expresa muy bien al decir, muchos años después, “seguí el carro de Marte en vez del arado de Ceres.”

Retrato anónimo de Simón Bolívar a los 21 años de edad.
öleo sobre marfíl (7 cm x 5 cm.)
Fundación John Boulton, Caracas

Tras el fallecimiento inesperado de su esposa, Bolívar regresa a París para olvidar y vaya que lo logra. Sale a divertirse hasta la madrugada, se entretiene con mujeres, muchas de las cuales no puede recordar sus nombres y vive en un constante estado de embriaguez, hasta que se reencuentra con su viejo maestro, Simón Rodríguez, quien se encarga de encarrilarlo y mostrarle un mundo intelectual jamás por él imaginado. Conoce en persona a muchas de las mentes más brillantes de la época y lee con avidez todos los libros prohibidos por La Iglesia Católica. Libros que en ningún caso cuestionan la fe, sino el poder de la institución religiosa, razón por la cual son prohibidos.

Una de las más de 40 ediciones de Índice de Libros Prohibidos que estuvo vigente
desde 1571 hasta 1966. Para cualquier intelectual serio, éste índice era más bien
una guía de compra... La Iglesia indirectamente hacia el trabajo de investigación
por uno. 

Junto a Simón Rodriguez emprende un recorrido ilustrativo por El Viejo Continente. Corre el año 1806 y los continuos viajes han llevado a los dos Simones a Roma, y en lo alto de una de Las Siete Colinas, es en donde Bolívar expresa, a sus 22 años de edad, el muy publicitado y mítico Juramento en el Monte Sacro, en el que jura no descansar hasta lograr la independencia del continente americano del colonialismo español.

"¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español.!" Es curiosa la frase..."juro por el Dios de mis padres...", Simón Bolívar para ese momento ya ha sido iniciado en La Orden Masónica de Saint Alexandre D´Escoses en París por su maestro Simón Rodríguez.

 
Juramento de Bolívar en el Monte Sacro, Roma, ante
su maestro y amigo Simón Rodríguez, el 15 de agosto de 1805.

El romanticismo con el que se escribirán las cientos de biografías de Bolívar, envuelven al personaje en un legendario idealismo, que mezcla hechos reales con algunos adornos, no comprobables históricamente, pero que sin duda dan más color a un personaje ya de por sí muy colorido.
 
¿Qué hubiese sido de la vida de Simón? sino hubiese perdido a su esposa, y la respuesta la dio él mismo años después, "Si no hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el general Bolívar ni el Libertador, aunque convengo en que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo."


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Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

  

2 comentarios:

  1. Jorge,
    Nunca he sido admirador de Bolívar, siempre me pareció el típico revolucionario por la revolución misma. No construyo nada y como dice el refrán;
    destruir es fácil, lo difícil es construir...
    Eso no quita que sea una importante figura histórica...
    Saludos
    Octavio

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  2. Me encanta que destaques los puntos humanos de Bolivar, pues ciertamente lo han mitificado mucho. Yo conozco poco de su vida , pero si creo que para la epoca que le toco vivir, fue todo un personaje.

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