sábado, 16 de noviembre de 2013

El Rey Arturo: Mito o Realidad


Desde hace muchos siglos, se debate aun, si el personaje, muy enaltecido, de Arturo, rey de Britania, existió en realidad o es una creación fantástica y muy elaborada, qué, con el pasar de los tiempos, más bien se ha transformado en un concepto de rectitud idílica del ideal monárquico.

Portada del libro: El rey Arturo, escrito por
N. C. Wyeth

Desde el retiro progresivo del Imperio Romano de Britania, en el siglo V, ante las constantes acometidas de tribus bárbaras por toda Europa, en el área que hoy es Inglaterra, la población de la isla merma en unos tres millones de habitantes, quienes, ante la inseguridad imperante y la incertidumbre, prefirieron abandonar el territorio en busca de una estabilidad, que en definitiva, tampoco iban a encontrar en ninguna otra parte de Europa.

La vasta región ahora estaba conformada por un pequeño número de habitantes, alrededor de un millón, carentes, a partir de entonces, de una organización administrativa eficiente, sin la fuerza de un régimen que los protegiera y sin una cabeza gubernamental fuerte, el territorio se fracciona entonces, en una multitud de pequeños reinos, liderados por reyes efímeros, que luchaban entre ellos para mantener lo poco que tenían. Era sólo cuestión de tiempo antes que otras potencias vieran algún tipo de atractivo en estas tierras y las quisieran conquistar.

Asentamientos celtas. Modestas construcciones en madera, muy vulnerable
a las invasiones.

De este caos, surge Arturo, o al menos la leyenda de él. Un líder valiente y carismático, quien vio en la unidad de estos pequeños reinos bretones, la única esperanza de resistir las abatidas de las tribus extranjeras: anglos (Dinamarca) y sajones (Alemania).

Los pobladores rezagados de la Britania de Arturo son de origen celta y por un tiempo, ya muy corto, va a haber un resurgimiento de su cultura, tradiciones y religión (el druidismo), antes de ser absorbido por el incipiente avance del cristianismo. De la filosofía druida muy poco se sabe, y en gran medida, todo son conjeturas, ya que sus prácticas fueron proscritas por los emperadores Claudio y Nerón, no quedando ni un objeto arqueológico al que aferrarse. Pero algo se sabe de ellos, y es gracias a Julio Cesar, quien hace referencia en su libro: Comentarios sobre la Guerra de las Galias, escrito en el año 50 a.C., en el que relata que fueron una secta sacerdotal, con un inmenso poder político, que creían en la inmortalidad del alma y la reencarnación del cuerpo.

El vículo entre los druidas y la naturaleza es primordial. Los bosques
son sus templos, razón por la cual no existe ninguna construcción de ellos.

Julio Cesar los describe así: “Respecto a sus enseñanzas propiamente dichas, el objetivo principal de toda su instrucción es, en la opinión de ellos, imbuir a sus estudiantes con una creencia firme de la indestructibilidad del alma, la cual, de acuerdo con sus creencias, simplemente pasa de un inquilino a otro tras la muerte; solamente por esta doctrina, que roba a la muerte todos sus temores, puede desarrollarse la forma más elevada de valentía humana. Secundarias a este principio fundamental, ellos sostienen varias disertaciones y discusiones sobre astronomía, sobre la extensión y distribución geográfica del globo, sobre las diferentes ramas de la filosofía natural y sobre varios problemas relacionados con la religión.” En la historia de Arturo, su personaje principal, es el mago Merlín.

Representación del mago Merlín según la visión de Disney
en su película La Espada en la Piedra.

La primera referencia que se tiene de Arturo, cómo rey de los bretones, es del monje Geoffrey de Monmouth, quien, en el siglo XII, escribe Hitoria Regum Britanniae, relatando los orígenes de los reyes de Britania, cronológicamente, desde la llegada ancestral de los troyanos, tras su apoteósica derrota en La Guerra de Troya, hasta la conquista del territorio por los sajones, en el siglo VII.

El monje Geoffrey de Monmouth representado en una
iluminación medieval del siglo XIII junto al mago Merlín.

Con el paso de los años, distintos escritores, han contribuido a conformar la imagen literaria del rey Arturo, diluyendo en la poesía caballeresca , sin intención, la posibilidad real de su existencia histórica. Inspirado en la referencia de Geoffrey de Monmouth, el novelista francés, Chrétien de Troyes, escribe, unos años después, sus novelas: Lancelot, el Caballero de la carreta y Percival o el cuento del Grial. Un siglo después (XIII), Wolfram von Eschenbach, de origen alemán, nos lega su obra: Parsifal, de la que el músico Richard Wagner se inspirará para componer su épica ópera en 1882. Y la más relevante de todas las narraciones es La muerte de Arturo, escrita en 1485 por Sir Thomas Malory, quien recolecta las aventuras más significativas, ensamblándolas con creaciones propias.

El personaje de Arturo nace del deseo lujurioso de Uther Pendragon, rey de una pequeña comarca galesa, por la mujer de Gorlois, duque de Tintagel, en Cornualles, en el extremo sur oeste de Inglaterra y para poder satisfacer su apasionado deseo sexual con Lady Igraine, Uther convence a Merlín que lo transforme en la imagen y semejanza del esposo de ésta: Gorlois, quien para ese momento está en batalla. Merlín acepta, pero con una sola condición: el fruto de ese amor prohibido será de él: Arturo. El rey Uther, enceguecido por la pasión, no evalúa el inusual pedido de Merlín y acepta.

El rey Uther Pendragon, ilustrado por Hoeard Pyle.

Lady Igraine cree que el hombre que está con ella es su esposo, quien, en el mismo instante del éxtasis, muere en batalla. Uther, satisfecho y contento, abandona el lecho, sin imaginarse que su amante ha quedado embarazada. Los habitantes del ducado de Tintagel, al enterarse de la muerte de su señor: Gorlois, presionan a Lady Igraine a que contraiga matrimonio con Uther, para mantener la alianza y no involucrarse en otra desgarradora guerra. Nueve meses después, Merlín reaparece intempestivamente en busca del recién nacido Arturo, al que despoja de los brazos de su madre y ante la impotencia de su padre.

Ruinas del castillo de Tintagel, en donde muchos creen
nacio Arturo.

El mago Merlín sabe que el destino de ese niño ha de ser grandioso y como analogía a la vida de Jesucristo (en la que ésta historia cuenta con muchas similitudes), él debe criarse ajeno a su linaje y por mérito propio surgir y transformarse en el gran rey que su pueblo necesita y añora, consolidando su gran proeza, con su muerte.

El rey Uther Pendragon, poseedor de la legendaria espada Excalibur, es emboscado y asesinado, pero antes de morir, para evitar que la espada mágica sea usurpada, en un acto desesperado por protegerla, la clava en una piedra y sólo, el verdadero heredero, la podrá extraer. En los años de caos, que precedió al homicidio del rey, uno tras otro, docenas y cientos de pretendientes, ganadores todos, del derecho intentan sacar a Excalibur de su prisión pétrea y convertirse en rey de Inglaterra, pero ven frustrado su ego, ante la imposibilidad de tal hazaña. Sólo Arturo puede y él lo ignora.

Excalibur, la espada en la piedra, el que la extraiga
regirá los destinos de Inglaterra.

Merlín le entrega el niño a Sir Héctor para que lo críe y eduque. Junto a él y su hijo Kay, Arturo crece y a los 16 años de edad, su destino se le interpone, frente a frente con Excalibur. Desconociendo el ritual de intento de extracción, y sin ser aun caballero, se acerca a la espada y la saca fácilmente de la piedra, ante los ojos incrédulos de muchos que observaban. Inglaterra tenía finalmente a su digno heredero. Arturo, habiendo jurado ante todos, igualdad y justicia, emprende, con un grupo de doce fieles seguidores, doce batallas que habrán de liberar al reino del yugo extranjero y por doce años disfrutaran de paz y desarrollo.

El actor Nigel Terry, Arturo, recibe de La Dama del Lago, la restitución
de la espada Excalibur, de la película homónima, del año 1981.

Victoriosos, Arturo y sus hombres crean una alianza que será conocida como La Orden de los Caballeros de La Mesa Redonda, en la que todos por igual disfrutan de los mismos derechos, en el fabuloso castillo de Camelot, y él pasa a ser “primero entre iguales”. Pero éste equilibrio perfecto se rompe cuando Sir Lancelot, el más confiable y fiel amigo de Arturo, se enamora de la esposa de éste, Ginebra, y ambos se convierten en amantes. La traición, de inmediato, se manifiesta con el decaimiento del reino, las cosechas se mueren, la tierra se hace infértil, la enfermedad azota a la población. Como si Arturo y su reino fueran uno. La única solución a tan grave crisis es la búsqueda del Santo Grial, la copa que Jesús utilizó en La Última Cena.

Ilustración del siglo XV en donde se representa los Caballeros de la
Mesa Redonda y en el centro, la aparición del Grial.

Sólo el caballero más digno puede encontrar la copa sagrada, traída a Inglaterra, siglos atrás, por José de Arimatea, el aristócrata que cedió su tumba para enterrar el cuerpo de Jesús. Según la leyenda, el Santo Grial tiene el poder de sanar y traer vida eterna, de cuerpo y alma, jugando un rol de transición entre el paganismo y el cristianismo. Es una reliquia de fe, que vincula a Arturo con Jesús. Pero muchos años van a pasar antes que Galahad, hijo de Lancelot, encuentre el Grial, o más bien, su significado, al que comunica a Arturo. La luz retorna al rey y con él revive de nuevo el reino, para ser retado nuevamente, pero ahora por su hijo: Mordred.

Los caballeros de La Mesa Redonda parten en lka épica búsqueda del Santo Grial.

Mordred fue el resultado de una relación incestuosa entre Arturo y su media hermana Morgana, quien valiéndose de ser hechicera, acondiciona a su hijo, ya hombre, a rivalizar en contra de su padre, por celos y deseos reprimidos. Es una lucha entre el bien y el mal, en la que Arturo sabe, que sólo con su sacrificio puede salvarse el reino, peleando, padre e hijo entre sí hasta la muerte. La lucha es feroz y ambos quedan fatalmente heridos.

La hechicera Morgana, media hermana de
Arturo e hija de Lady Igraine y Gorlois.
Autor: Anthony Frederick Sandys, 1864
Museo de Arte de Birmingham, Inglaterra.

El cuerpo de Arturo es llevado en barco hasta la isla de Avalon, que en la mitología celta es una representación del Paraíso. La espada Excalibur es lanzada de nuevo al lago en donde vive La Dama del Lago, a la espera del retorno del rey, que al igual que a Jesús, se le aguarda para el Segundo Advenimiento.

La muerte de Arturo
Autor: Edward Burne-Jones, 1898

En los inicios del Medioevo, existe una delgada línea entre la realidad y la fantasía, por las pocas o nulas referencias históricas, a falta de textos fiables, que avalen la narración oral. Si además, se trata de un personaje como Arturo, al que tantas personas han colaborado en engrandecer sus hazañas y romantizar su entorno, creando a su alrededor elementos falsos para apropiarse así de su memoria física, con el objetivo de atraer a crédulos a peregrinar ante sus reliquias.

Entre las docenas de películas o series de televisión, es de mí parecer, que la más relevante de todas es Excalibur, estrenada en 1981, producida y dirigida por John Boorman y protagonizada por: Nigel Terry (Arturo), Helen Mirren (Morgana), Gabriel Byrne (Uther Pendragon) y Liam Neeson (Sir Gawain).

Trailer de Excalibur




Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

lunes, 11 de noviembre de 2013

El Primer Tour de Francia: 1903


Muchas veces, cuando ya uno se cree derrotado, lo único que hace falta es un último esfuerzo e imaginación y el éxito estará allí, esperando. Eso no sólo aplica a los deportistas, sino también a los organizadores y promotores. Fue una lucha titánica, la que enfrentó el Barón de Coubertin para consolidar a las Olimpiadas Modernas, de igual manera Henri Desgrange para mantener al Tour de Francia como la carrera ciclística más importante del mundo. En gran parte, esa fuerza pudo haber sido, gracias a que ambos, Coubertin y Desgrange, fueron también deportistas.

Henri Desgrange fue un excelente ciclista, logrando en
1893, el record de velocidad de 35.325 Km/h.

La idea inicial para la creación de ésta competición ciclística vino de la necesidad editorial de un periódico: L´Auto-Vélo, en crearse una identidad propia a la de sus antecesores: Le Vélo, razón por la que se decide dedicarse exclusivamente a las noticias deportivas y así distraer a sus lectores de los conflictos tradicionales que reseñaban los otros periódicos. Hoy en día, es difícil imaginarse que esto no haya sucedido antes, ya que estamos rodeados de medios especializados en casi todas las áreas de interés. Se imprimió en amarillo para diferenciarse de Le Vélo que se imprimía en verde, pero aunque la línea editorial era distinta, al igual que el diseño y la tipografía, un juzgado consideró que el nombre era muy similar al de Le Vélo y le obligó a eliminarlo, quedando con tan sólo: L´Auto.

Henri Desgrange fue nombrado director y redactor en jefe de L´Auto. El periódico al principio tuvo una modesta acogida y los patrocinantes no iban a llegar hasta que el número del tiraje no creciera, así que había que buscar una forma de promocionarse, y fue entonces, cuando uno de los colaboradores de Desgrage: Geo Lefevre, quien durante una reunión editorial, de manera espontánea y acosado por los nervios de no tener ninguna idea de cómo mejorar las ventas, lanzó al aire lo primero que le vino a la cabeza, sugiriendo el crear una carrera ciclística, por etapas, alrededor de Francia.

Geo Lefevre fue el cerebro detrás del Tour de Francia, y quien,
para lograr la cobertura, tuvo que realizar él, gran parte del
recorrido en bicicleta.

A pesar que Desgrange, era un ciclista reconocido, que había obtenido en 1893 el primer record mundial de velocidad, rechazó la idea de plano. Pero siendo ambos amigos: Desgrange y Lefevre, fueron a almorzar y tras reflexionar un poco, le atrajo el concepto y decidió promoverla, anunciándola al público a principios de año, 1903, con la idea de realizar su primera edición en el mes de mayo.

Con la intención de aumentar el tiraje del recién
creado periódico L´Auto, Geo Lefevre, propuso,
impulsivamente, el crear una carrera de bicicleta
alrededor de Francia.

Las carreras de velocidad, ya fueran carros, motos o bicicletas se comenzaron a realizar desde la invención de los respectivos vehículos, no sólo porque el público busca emociones que lo distraigan de su rutina y malestares, sino que además, es la mejor manera que tienen los fabricantes e inventores de exponer y mostrar sus productos. Esto significa, que cuando se convocó el primer Tour de Francia, ya existían muchas otras competencias que eran clásicas, ésta iba a ser sólo otra más. La inscripción de corredores fue poca y hubo que posponerla de mayo a julio el inicio de la competencia, para dar más oportunidad a otros corredores que se entusiasmaran, incluso sacrificando el cobro de la cuota de inscripción y aumentando el valor del premio en metálico. 

Henri Desgrange se mantuvo al margen de la primera carrera y ni siquiera estuvo en el banderazo de salida, cuando los sesenta corredores inscritos partieron desde el Reveil Matin en Montgeron, justo a las afueras de París, el primero de julio de 1903. El recorrido inicial era de 2.428 Km., lo que significaba que cada tramo equivalía a un promedio de 400 Km. por día, teniendo en cuenta que las bicicletas de esa época no tenían cambios y pesaban más o menos 16 kilogramos, y que las condiciones de las vías, no son las de hoy en día. Algunos tramos duraron hasta 17 horas para ser concluidos, lo que significa que muchas veces se corría de noche y el público no era tan pasivo como se ha de suponer, ya que agredían a golpes a los ciclistas que no fueran de su agrado o lanzaban clavos a la vía para perjudicar a otros. Pero a pesar de todo, un ciclista se destacó y se llevó el triunfo, Maurice Garin, con una velocidad promedio de 25 Km/h. LLegando, con una ventaja record, de 2:59:21 por delante del segundo lugar. Su premio fue de 6.075 francos, una suma muy atractiva para esa época.

Maurice Garin se coronó como campeón de la primera
edición del Tour en 1903.

El objetivo inicial para realizar la carrera, aumentar la circulación del periódico, fue exitosa, vendiéndose hasta seis veces más, de 25.000 aumentó a 65.000, razón por la cual se decidió realizar una nueva versión el siguiente año, con Desgrange ahora totalmente involucrado en el proyecto. Pero los detalles organizativos de la primera competición, aunado al hecho de ser una carrera en etapas a lo largo de todo el país, lidiando con los egos personales de los competidores, pero sobre todo, con el de los políticos, que de inmediato buscan brillar son ellos, ante el éxito de los otros, hubiera sido más fácil renunciar a la empresa, pero Desgrange trabajó muy fuerte para que la siguiente versión, en 1904, fuera aun mejor. Ajustó el reglamento, colocó más sitios de control, prohibió la competencia en equipos, eliminó los tramos nocturnos y mejoró los premios. Aunque el ego, en el corazón mismo del proyecto, también se manifestó, y Geo Lefevre, quien había sugerido la creación de la carrera y la reportó a lo largo de todo el trayecto, fue asignado, a partir de entonces, a otros deportes ajenos al ciclismo.

La segunda versión contó con 88 corredores inscritos, pero casi desde el comienzo se generaron las irregularidades. Hubo quejas, en la que muchos de los corredores, entre ellos Garin, habían hecho algunos de los recorridos de las etapas en tren o en carro, obteniendo, por supuesto la victoria, pero al final, una comisión descalificó a los cuatro primeros corredores, otorgándole el triunfo a Henri Cornet, hasta el momento el corredor más joven en ganar, a sus 20 años de edad.

Desalentado por el “fracaso” de su empresa, Desgrange consideró el cancelar el proyecto, pero la polémica creada, los enfrentamientos y las opiniones encontradas, le dio vida, no sólo a su periódico, sino a la carrera misma.

Escultura del Tour de France de Jean Bernard Métais.

Con los años el kilometraje en el recorrido llegó a aumentar, hasta llegar a 5.500 Km, hoy en día son 3.200 Km, pero disputado en veintiun etapas, con un promedio de 155 Km por día, y no los heróicos 400 Km de la primera edición. De igual manera, se crearon nuevos retos: los recorridos en ascensos por Los Pirineos o Los Alpes, y se incluyó, en los trazados a futuro, el paso por otros países fronterizos de Francia.

En los primeros años, la carrera no se puede considerar menos
que heróica, debido a que todas las condiciones eran adversas
a las realidades actuales: la vialidad era agreste, las bicicletas
muy pesadas, las distancias muy largas, etc. y aun así atrajo
a los competidores.

Henri Desgrange se mantendrá a la cabeza de la dirección del Tour de Francia hasta 1936, fecha en que recibe tal responsabilidad, Jacques Goddet, quien a su vez, por 51 años, tendrá el control absoluto de magno evento.

Henri Desgrange fue el director del Tour de Francia por
teinta y tres años, logrando mantener su competición
como la líder de las tres que conforman el Gran Tour. Las
otras son: El Giro de Italia y La Vuelta a España.

A pesar de todos los controles que se han implantado a lo largo de los años, el Tour no ha estado exento de escándalos, el más relevante de todos ha sido la reciente desclasificación del norteamericano Lance Armstrong, quien habiendo logrado siete títulos consecutivos (1999 al 2005), a lo largo de su carrera, se le comprobó en el año 2012, el haber utilizado dopaje durante sus competiciones, despojándosele de los títulos obtenidos y declarándose desierto el título de campeón en las respectivas ediciones del Tour de Francia. Un año después Lance acepta el ser entrevistado por Oprah Winfrey, en la que confiesa, de manera directa e inequívoca, “Todo se ha tratado de una gran mentira que resultó bastante perfecta durante mucho tiempo", "Sí, me dopé; el cuento de hadas no era cierto…". Tras esto, todas sus victorias ciclísticas han sido eliminadas, borrándolo, a futuro, de la historia.

Lance Armstrong tras ganar de manera consecutiva su séptimo Tour.
Entrevista con Oprah Winfrey en el 2013 (traducida al español)



El Tour de Francia, desde sus inicios, se han corrido desde entonces 100 carreras, sólo interrumpidas por la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Hasta la fecha, los competidores con más triunfos, cinco en total, son el español Miguel Indurain, los franceses: Bernard Hinault y Jacques Anquetil y el belga Eddy Merckx, “El Canibal”, el mejor ciclista de la historia, quien también ha sido el competidor que más ha vestido de amarillo, un total de 96 días. El país que más ha ganado es Francia con 36.

El belga Edy Merckx ganó el Tour de France en el 1969, 70, 71, 72 y 74.

LO MEJOR DEL TOUR DE FRANCIA 2013




Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi



jueves, 7 de noviembre de 2013

Antonio Guzman Blanco: El Ilustre Americano


Existen mandatarios soberbios, autócratas e irreverentes, que se han aferrado al poder sólo para satisfacer su ego y su bolsillo, manipulando a las instituciones, doblegándolas hasta lograr que les rindan pleitesía, y una vez logrado, arremeten en contra de los países extranjeros, no sólo para buscar las reivindicaciones que consideran justas, sino para, en el escándalo generado, hacerse oír, tanto afuera como adentro del país. Todo eso hizo Antonio Guzmán Blanco y fue el mejor, patrón de referencia de todos los demás, quienes copiaron su estilo y lo trataron de adaptar a sus realidades y a sus épocas. Pero ninguno como él, quien unificó a Venezuela, creándole su identidad nacional y construyó además, como ninguno, la historia arquitectónica del país.

General Antonio Guzmán Blanco
Autor: Martín Tovar y Tovar, 1880
Ministerio del Poder Popular para
Relaciones Exteriores.

Antonio Guzmán Blanco nace en Caracas en 1829, heredando el perfil político de su padre, Antonio Leocadio Guzmán, quien fue fundador del Partido Liberal, Vice Presidente de Venezuela y cuatro veces Ministro de Interior y Justicia, y parte de la fortuna de su madre, Carlota Blanco de Aristeguieta. Pero a pesar de esta anhelada posición aristocrática, su familia no era del agrado de casi nadie, debido a la ambigüedad oportunista del padre, quien cambiaba de bando político a conveniencia personal, desarrollando en el joven Antonio una personalidad de hierro, para poder enfrentar con dignidad, los desagravios sociales a consecuencia de las acciones de éste.

Antonio Leocadio Guzmán
Autor: Martín Tovar y Tovar, 1874

Su impresionante carrera política despegó, casi, por casualidad. Antonio, estudiante de derecho para ese entonces, ejerce un cargo menor en el gobierno y fija su atención en la nieta del entonces presidente de Venezuela, el general José Tadeo Monagas, quien desaprueba la relación, pero poco podía hacer para distanciarla, hasta que vio, unos años después, en el horizonte lejano, la solución y nombra a Antonio, de tan sólo 25 años de edad, cónsul en la ciudad de Filadelfia en los Estados Unidos. Lo que éste nombramiento representaba para su futuro era más que el amor que lo unía a Luisa Teresa Giuseppi. Se marcha para el país norteamericano y desempeña su labor de manera impecable, recibiendo cada vez más cargos diplomáticos en el extranjero y de mayor relevancia, hasta que lograr ser el de Jefe de la Delegación Venezolana en Washington, y aun no cumplía los treinta.

José Tadeo Monagas

Un punto de inflexión en la vida de Antonio, que definió su carácter y afianzó como nunca su política liberal, fue La Revolución de Marzo de 1858, evento en que el ejército venezolano, ya cansado del abuso de poder de los hermanos Monagas, quienes habían modificación la Constitución Nacional a su conveniencia política impulsada por el entonces presidente, José Tadeo, y en la que se extendía el período presidencial de cuatro a seis años y permitiéndose además, por primera vez en la historia del país, la reelección inmediata. Esta revolución fue liderada por Julián Castro, quien asume el gobierno, y era, hasta ese día, fiel y gran amigo del ahora depuesto gobernante, como casi siempre pasa.

Julián Castro, presidente de Venezuela de 1858 al 1859.

 
El padre de Antonio, en una acción característica de su oportunismo político, siendo Vicepresidente de la Nación, se separa de inmediato de su aliado partidista y aclama su destitución e incluso su muerte, buscando, en éste acto de traición, un posible nuevo cargo en el nuevo gobierno conservador de Julián Castro, pero él, unos meses después, al no haber recibido ninguna regalía por su cabalgata traidora, participa en una conspiración (La Galipanada) y es obligado a exiliarse del país.

Antonio, apenas se enteró de esta cuestionable acción de su padre, se regresa de inmediato a Venezuela para aprovechar el caos reinante, ante la falta de carácter del nuevo presidente y afianzar nuevamente, debido a la crisis, el liberalismo, pero debido a la conspiración, aunque él no tuvo ninguna participación, es obligado a exiliarse y va rumbo a Curazao. Allí, junto a Juan Crisóstomo Falcón, se gesta la terrible Guerra Federal, que habrá de sumir al país en una sangrienta guerra ideológica: Conservadores versus Liberales. La guerra va a durar cinco años (1859 al 1863), teniendo en consecuencia un altísimo costo en vidas, alrededor de 200.000 personas, lo que equivale para ese entonces al 10% de la población, y una merma casi total de la ganadería nacional, en vista que casi todas las batallas se dieron en los Llanos.

El General Antonio Guzmán Blanco gesta su
carrera política con la suma de sus victorias
durante La Guerra Federal.

Como a veces ocurre en la lucha armada, los mismos aliados se enfrentan y la rivalidad pone en peligro la victoria, pero Antonio, quien se ganó la confianza de Juan Crisóstomo Falcón, intercede para conciliar a las partes, logrando enrumbar nuevamente a Ezequiel Zamora a la causa Federal. Este hecho, además de lo versátil y audaz que fue en sus campañas militares, todas exitosas, hacen de Antonio un político y militar de gran talla, lográndose al final el triunfo arrollador de los federales, y encaminándose él a la presidencia, lo cual logró por primera vez en 1870.

Arco de la Federación, inaugurado en 1895 por el presidente Joaquín Crespo en
homenaje al triunfo de los liberales en La Guerra Federal (1859 al 1863)

Con su característico estilo político, Antonio Guzmán Blanco, se apropia autocráticamente del poder en tres oportunidades: El Septenio (1870 al 1877); El Quinquenio (1879 al 1884) y el Bienio (1886 al 1888), creándose para sí, una de las mayores fortunas personales, utilizando distintas artimañas legales para conseguirlo, desarrollando una estructura de corrupción nacional muy imitada de allí en adelante, por la gran mayoría de los que han ostentado él poder. Pero a diferencia de muchos, logra a su vez, importantes progresos sociales, culturales y civiles.

Estatua de Antonio Guzmán Blanco conocida como "El Saludante",
frente al Palacio de las Academias en Caracas. Hoy inexistente.
 

Su interés masónico: intelectual y progresista, lo lleva a enfrentarse con La Iglesia Católica, para esa época retrógrada y muy conservadora, pero la única institución, hasta el momento, no doblegada por él.

Rivaliza con el recién nombrado Arzobispo de Caracas, Monseñor Guevara y Lira, a quien presiona de forma directa e indirecta, eliminándole o limitándole las prerrogativas que esta institución, hasta la fecha, gozaba. Las más relevantes, de carácter político, fueron: crear el Registro Civil, eliminando el Registro Parroquial, con el cual, la Iglesia Católica presionaba a todo ciudadano, fuera de la fe que fuera, a ser bautizado, para registrar así su nacimiento; impone a su vez como requisito legal el matrimonio civil antes que el religioso y aprueba el divorcio; crea la educación pública y gratuita y laica; ordena el cierre de todos los monasterios, claustros y templos, transfiriendo la educación superior a las universidades; y decreta la separación de La Iglesia Venezolana de la autoridad Vaticana, con lo que logra, en 1873, finalmente, por el papa León XIII, en un intento desesperado de evitar daños mayores, sustituyendo al Arzobispo y otorgándole total libertad a Antonio para que nombrase él a quien más le conviniera, lo cual hizo. En gratitud, Antonio Guzmán Blanco, va a construir importantes iglesias: La Iglesia de Santa Ana, la de Santa Teresa y La Basílica de Santa Capilla.

Una edificación, dos iglesias: Santa Ana y Santa Teresa, finalizada en 1881.
Cabe destacar que la esposa de Antonio Guzmán Blanco se llama Ana Teresa.
Basílica Menor Santa Capilla, construida en 1883 en tan sólo 6 meses.

Pero algunas antiguas sedes religiosas dan paso a lo modernidad visualizada por Antonio, quien ordena la construcción del Palacio Federal Legislativo en los terrenos expropiados del Convento de las Reverendas Madres de la Inmaculada Concepción, edificación que fue parcialmente inaugurada en 1873, a cinco meses del inicio de la obra. Las instalaciones, hasta 1961, albergó las sedes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Palacio Federal Legislativo, finalizado en 1877 y diseñado por Luciano Urdaneta.

De igual manera, otra sede religiosa expropiada fue la Iglesia de la Santísima Trinidad, la cual estaba en ruinas desde el terremoto de Caracas de 1812. Antonio decide construir allí el Panteón Nacional, para albergar los cuerpos de todos los personajes relevantes, incluyendo, a futuro, el suyo… por supuesto, lo que no logró hasta 1999. La arquitectura de la edificación debía ser grandiosa, pero no podía ser identificada como una construcción eclesiástica. El cuerpo de Simón Bolívar, que reposaba desde 1842, hasta la fecha, en La Catedral de Caracas, es trasladado al recinto en 1874. Antonio Guzmán Blanco, para tan magno evento, va de la mano de la nana de Simón Bolívar, la Negra Matea, que a la fecha cuenta con 101 años de edad. Ella muere a la edad de 112 años.

Antigua iglesia de la Santísima Trinidad, destruida por
el Terremoto de Caracas en 1812.
Ilustración: Ferdinand Bellermann, mediados del siglo XIX
Diseño original del Panteón al momento de su inauguración en 1875.
 
El Panteón Nacional de Venezuela, re inaugurado en 1929. Diseño de
Manuel Mujica Millán.

En el ámbito cultural, deseando imitar el modelo parisino, desarrollado por el emperador Napoleón III, construye el Teatro Baralt en la ciudad de Maracaibo y el Teatro Guzmán Blanco, hoy en día teatro Municipal de Caracas. A su vez, crea becas artísticas, de los cuales salen favorecidos: Arturo Michelena y Cristóbal Rojas, entre otros.

Teatro Guzmán Blanco, actual Teatro Metropolitano.
Diseñado por el arquitecto Jesús Muñoz Tébar y finalizado
en 1881. Su primera obra fue la ópera Il Trovatore de
Giuseppe Verdi.

Propaga el nacionalismo independentista, adoptando en 1881 el “Gloria al Bravo Pueblo”, como Himno Nacional de Venezuela, música patriota creada el 19 de abril de 1810 y atribuida a  Vicente Salias y a Juan José Landaeta. También instaura La Casa de la Moneda y sustituye la moneda de circulación nacional: el “Peso Venezolano” por el “El Venezolano” y luego por El “Bolívar”, a partir de 1879.


Moneda de oro de 100 Bolívares, "El Pachano", en honor a
Jacinto Regino Pachano, inspector de la Casa de la Moneda.

En 1874, en la Plaza Bolívar, antigua Plaza de Armas, Antonio Guzmán Blanco hace erigir la estatua del Libertador, réplica de la estatua en la plaza homónima de la ciudad de Lima, Perú, diseñada en 1825 por el escultor italiano Adamo Tadolini.


Plaza Bolívar, antigua Plaza de Armas de Caracas.

Construye el Parque del Calvario, originalmente llamado Parque Antonio Guzmán Blanco, como casi todo lo que hacía.

Estatua de Antonio Guzmán Blanco, mejor conocida como "el Manganzón",
en lo alto de las escalinatas del Parque del Calvario. Esta estatua luego fue
derribada y en su lugar se colocó la de Cristóbal Colón que a su vez fue
sustituida por la del Cacique Guaicaipuro, que también fue desplazada para
ubicar, por ahora, la de Ezequiel Zamora.


Crea una sede permanente para el Templo Masónico de Caracas, instala las primeras redes telefónicas, comienza con el trazado eléctrico nacional y crea el sistema de alcantarillado y cloacas, destinando su caudal residual, por mala asesoría, al río Guaire.

Moderniza la red ferroviaria, realizando una proeza de ingeniería para la época. Construye la línea que va desde el Puerto de la Guaira hasta Caracas, con una diferencia de 900 metros de altura y la Cordillera del Centro en el medio.

El tren a la Guaira ayudó al crecimiento de la ciudad de Caracas.

En 1888, aquejado de mala salud y mucha impopularidad, prefiere renunciar, dejando en el cargo a su fiel amigo, Juan Pablo Rojas Paúl, para retirarse él a su amada París en donde va a morir en 1899.

Cortejo fúnebre de Antonio Guzmán Blanco en París, 1899.

A lo largo de las décadas, Antonio Guzmán Blanco, ha tenido grandes admiradores y muchos detractores, pero no hay duda, lo que somos hoy como Nación, en gran medida se la debemos a él.

El escritor Tomás Polanco Alcántara escribe en 1992, Guzmán Blanco: Una tragedia en seis partes y un epílogo y el dramaturgo José Ignacio Cabrujas escribe en 1986 El Americano Ilustrado, obra puesta en escena en el año 2000, por El Grupo Actoral 80.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

martes, 5 de noviembre de 2013

La Silla Eléctrica


Debido a los acelerados avances en el desarrollo y comercialización de la electricidad, a finales del siglo XIX, por dos grandes inventores: Tomás Alba Edison (inventor del bombillo) y George Westinghouse, ahora es factible darle un uso distinto al electrificar: electrocutar.

En 1886 el estado de Nueva York había creado una comisión para determinar un método de ejecución que sustituyera a la horca, y, que a pesar del crimen cometido por el condenado, fuese su muerte, una “más humana”.

Edison no desaprovecha la oportunidad y contrata a un ingeniero, Harold P. Brown, para que inventara un mecanismo rápido y viable para comercializar un método efectivo utilizando la electricidad, teniendo en cuenta que los Estados Unidos había aprobado la pena capital en la constitución de 1789 y, cada estado de la Unión necesitaría al menos una.

Pero sobre todo, Edison, fundador de Edison General Electric Company, junto al magnate financiero J.P. Morgan, deseaba eliminar a su gran rival comercial, Westinghouse Electric, fundada por George Westinghouse, quien, apoyado por el genio de Nikola Tesla, habían desarrollado un mejor sistema eléctrico, la corriente alterna (AC), con mayor capacidad de transmisión que la utilizada por Edison, la corriente continua (DC), y estando ambas compañías enfrentadas en lo que se conoce como: La Guerra de las Corrientes.

Cuadro comparativo de la rivalidad entre Edison y Tesla.

Esta “guerra”, no peleada en los campos de batalla, se luchaba en Wall Street y muchas veces se utilizaban estrategias peores que los usados por los soldados. El Mundo en esa época aun vivía en la oscuridad absoluta, y a excepción de algunas ciudades privilegiadas como: Nueva York, París o Londres, que habían desarrollado e instalado sistemas de iluminación con gas, el resto utilizaba lámparas de querosene, provisto por John D. Rockefeller y su muy poderosa Standard Oil.

Los dos grandes rivales en "La Guerra de las Corrientes"
Edison General Electric Company y Westinghouse Electric

Por ésta razón, y siendo Edison un hombre quien aprovechaba muy bien las oportunidades, decide eliminar a la competencia creando La silla eléctrica, pero ésta debía de utilizar, para su funcionamiento, la corriente alterna (AC), el sistema de trasmisión eléctrico de sus rivales, de manera tal, que los potenciales consumidores prefirieran, por asociación negativa, la de él, corriente continua (DC), a una utilizada para matar a criminales, y en perspectiva amplia, los pudiera electrocutarlos a ellos también, por considerarla más peligrosa.

Nikola Tesla, sentado muy tranquilo, frente a uno de sus
generadores para desmitificar la peligrosidad de la
corriente alterna.

Para probar que su método funcionaba y a la vez desprestigiar a su rival, ejecutaron a varios animales, entre ellos a un elefante, frente a la prensa. El estado de Nueva York aprobó en 1890, a la silla eléctrica, como método de ejecución y preparó sus instalaciones para electrocutar a su primera víctima, William Kemmler, un asesino confeso. 

Hasta un elefante, Topsy, fue electrocutado para probar
la pretendida peligrosidad de la corriente alterna (AC).

Este fue atado a la silla y se le colocó un electrodo en la cabeza y otro en la pierna. A pesar de que el método, en teoría, era “más humano”, la certeza del condenado, que sabe va a morir, un día específico, a una hora determinada, es lo que en realidad aterra. Los abogados de Kemmler intentaron apelar el método, al igual que muchos personajes relevantes, entre ellos George Westinghouse, quien pudo sospechar las verdaderas intenciones de Edison. Pero la gran influencia que tenía el inventor del bombillo eléctrico, influyó en la decisión y la muerte por electrocución se consideró la más humana de las ejecuciones para la fecha.

La silla electrica original que comenzó su uso en 1890.

Según los técnicos y especialistas, la inconsciencia se da de inmediato, lo que evita que el criminal sufra los dos shocks de más de 2000 voltios que van dirigidos a crear daños irreparables a los órganos vitales y causar la muerte. En el caso de Kemmler, el episodio no fue tan glamoroso como se esperaba y todos los presentes sintieron un fuerte olor a carne quemada, más allá de las contorciones y gemidos que realizó el condenado durante casi dos minutos. La prensa criticó el procedimiento y al contrario de los que Edison esperaba, de aniquilar a su competencia, él fue el centro de todas las críticas al punto que su socio financista, J.P. Morgan, aprovechó en secreto en comprar muchos más acciones de la compañía que él tenía con el inventor y lo sacó del negocio, para desvincularse de tan mala publicidad, cambiando el nombre a General Electric.

Irónicamente, la muerte por electrocutación continuo, aunque ciertas mejoras se realizaron, como fue el poner una esponja húmeda en la cabeza del condenado para agilizar el proceso. Pero no todos los hombres son iguales y algunos resisten más que otros. En 1946 Willie Francis fue ejecutado pero no murió y a pesar del alegato de sus abogados, fue electrocutado de nuevo, hasta su muerte, al año siguiente.

La Pena Capital existe legalmente desde que se organizaron las primeras civilizaciones, “ojo por ojo y diente por diente”, pero una creciente oposición en defensa de los derechos humanos ha logrado erradicar tan severa condena en casi todos los países del mundo, excepto, muchos de los países musulmanes, China, India y algunos de los estados de los Estados Unidos, que, desde su inclusión en la constitución, a la fecha, han sido ejecutadas más de 3.500 personas, a pesar de que algunos estados (12 de 50) ya la han sustituido por cadena perpetua.


Muchos hombres y mujeres inocentes han pagado con sus vidas errores en los sistemas judiciales.

La silla eléctrica comenzó a ser desplazada por la cámara de gas a partir de 1982, aunque existen aun estados en donde se les permite a los condenados escoger su método de muerte; el último en utilizarla, hasta ahora, ha sido James Neil Tucker en el 2004.

Existen 5 métodos de muerte vigentes: la silla eléctrica, la cámara de gas, la inyección letal, la horca y el fusilamiento. La decapitación dejó de ser utilizada a finales del siglo XIX.

Como hecho curioso, el emperador de Abisinia (Etiopía), Menelik II, al enterarse de la primera ejecución en la silla eléctrica, ordenó tres para instalarlas en su país y al recibirlas descubrió con tristeza que requería de electricidad para hacerlas funcionar, adelanto con el cual su país aun no contaba, pero sin desanimarse utilizó las sillas como tronos imperiales.

El emperador Menelik II sentado en una de
sus adquisiciones.

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi