viernes, 16 de agosto de 2013

El Daguerrotipo: Historia de la fotografía


Para principios del siglo XIX, el auge por crear cosas, hasta el momento imposibles, lleva a muchos hombres a pensar en los aparatos técnicos que siempre soñaron y nunca nadie había logrado, el resultado, muchos de los inventores llegaron a las mismas conclusiones en tiempos casi simultáneos, creándose una carrera por conseguir patentes de producción y comercialización. La cámara fotográfica y su proceso técnico no fueron una excepción.

Daguerrotipo de Louis Daguerre.

Desde hacía ya años los artistas plásticos, en su necesidad de demostrar su talento, utilizaban un aparato conocido como la “Cámara Oscura”, que permitía percibir de manera exacta la perspectiva de los espacios y reproducirlos a la perfección, uno de éstos hombres, que se tiene la certeza de que la utilizó, fue Jan Vermeer, pintor holandés del siglo XVII, quien se especializa en escenas cotidianas en espacios internos.

"Cámara Oscura", en donde el lente capta la imagen,
la refleja en un espejo y éste lo proyecta en un vidrio,
en donde el artista calca la imagen.

Louis Daguerre fue un inventor francés, quien nace en 1787 y además de crear el proceso fotográfico conocido como Daguerrotipo, fue aprendiz de arquitecto, artista plástico y el creador del espectáculo teatral parisino Diorama; una maqueta que utiliza pinturas de fondo, personajes y efectos lumínicos, con el fin de representar una escena. Esta técnica la utilizan hoy en día casi todos los museos del mundo cuando quieren representar una ambientación.

Teatro con la técnica del Diorama, creado por Daguerre.

Daguerre, un buen día, en 1826, se entera del invento de Nicéphore Niépce, otro francés, quién toma la primera fotografía  del mundo, logrando que la imagen de ésta, no se desvanezca o se oscurezca. En vista que Niépce no tenía buen pulso para calcar las imágenes proyectadas por su Cámara Oscura, busca la manera de preservarla en un soporte y tanto le dio que llegó a crear una fórmula especial, sensible a la luz. Prepara su cámara, coloca la lámina impregnada de bitumen, abre el obturador y ocho horas después, logra captar la primera imagen, dando inicio a la fotografía:  “Vista desde la ventana en Le Gras”.

"Vista desde la ventana en Le Gras", Niepce, 1826.

Apenas se le presentó la oportunidad, Daguerre, le ofreció a Niepce una sociedad para el desarrollo y mejoramiento de su invento, el cual acepta. Entre los dos estaban claros, que el mayor inconveniente, es el tiempo de exposición que se necesita para que la lámina de cobre se sensibilice a la luz y quede una imagen, a pesar que ya se ha logrado reducir hasta 30 minutos, pero así es imposible crear un negocio tomando retratos a la gente, ¿quien permanece quieto por tanto tiempo?

Tras mucha experimentación,  ese tiempo se fue reduciendo, y es aquí en donde se presentan ciertas dudas con respecto a la verdadera autoría, ¿Daguerre o Niepce?, con respecto a la utilización del nitrato de plata sobre la lámina de cobre que luego de ser expuesta a la luz, es bañada con vapores de mercurio y sumergida en una solución a base de sal, lo que fija la imagen, en positivo. El único inconveniente de éste proceso directo, es que sólo se puede obtener, una imagen a la vez. Si alguien desea otra copia, hay que repetir todo otra vez.

En un principio el tiempo de exposición que se necesitaba
era tan largo, que se crearon dispositivos para evitar que
el sujeto se moviera y la foto saliera borrosa.

De ésta sociedad, Daguerre va a ser el más beneficiado, cuatro años después de su unión con Niepce, éste último muere de manera inesperada y todo el material, trabajo y experimentos le quedan a él. El hijo de Niepce hereda los derechos pero debido a una pujante crisis económica se ve en la obligación de cederle los derechos a Daguerre, que va a aparecer como el único creador del invento, pero sin desmeritarlo, suerte que el tiempo ha dado también el reconocimiento al que se lo merece.

El 9 de enero de 1839, Daguerre, se presenta frente a la Academia Francesa de Ciencia y presenta su invento a una multitud fascinada. La fotografía estaba oficialmente concebida, y ahora, todo un mundo de nuevas posibilidades se presentaba: registros históricos, militares, cronistas, artistas, en fin, el público en general.

Fotografía de Daguerre de la calle del Temple en París, a pleno
día, en la que aparecen por primera vez unos sujetos fotografiados;
en el extremo inferior izquierdo a un hombre le están limpiando
los zapatos. El resto de la gente está en movimiento y no aparecen.

Unos meses después el gobierno francés le compra la patente a Daguerre y se la ofrece gratis al mundo. Cómodo con su pensión gubernamental, Daguerre no hizo mucho más para mejorar “su” técnica, dejándole el camino abierto a muchos otros de sus competidores, para que desarrollaran ellos, una mayor velocidad de exposición y la posibilidad que por medio de un negativo se pudieran obtener infinidad de copias. Irónicamente, poco después de la muerte de Daguerre, en 1851, la fotografía se consideró obsoleta y desaparece el interés de la mayoría, a excepción de unos pocos.

Daguerrotipo tradicional, en el que la imagen es impresa
en una lámina metálica y enmarcada. Algunas veces es
coloreada para darle más realismo.

Este invento, fue visto como una amenaza, por muchos de los artistas de la época, Ingres en primer lugar, que la veía como una competencia creada por técnicos sin sensibilidad. Otros en cambio, como Eugene Delacroix, lo vieron con otros ojos: “si un aparato, puede captar exactamente el mundo que nos rodea, entonces nos libera de la obsesión de copiar e imitar y nos permite interpretar y experimentar”. Siempre fue considerada como una herramienta, los artistas llevaban a sus modelos a que las fotografiasen y luego las pintaban por medio de la imagen obtenida, ahorrándose las costosas sesiones de poses.

El artista francés, Eugene Delacroix, llevaba a sus modelos
para que fuera fotografiados en las poses que él requería.

El primer fotógrafo, que se esforzó, por ser reconocido como un artista fue Nadar, quien además fue clave en la promoción de un grupo de jóvenes pintores rebeldes, que se hacían llamar Los Impresionistas.


Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

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