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sábado, 7 de febrero de 2015

Las Anunciaciones de la Virgen

  
La Anunciación de la Virgen ha sido un tema recurrente en el arte desde siglos atrás y representa el momento en que el arcángel Gabriel se le presenta a María y le anuncia que está embarazada por obra y gracia del Espíritu Santo, de Dios. La gran sorpresa de María en ese instante es, que ella, aunque está casada con José (según el evangelio de san Lucas), es virgen. Uno de los dogmas de fe.


Simone Martini (1333) Galería de los Ufizzi, Florencia

A lo largo del tiempo éste instante ha sido representado cientos de veces y al ver una obra, y otra y otra, podemos notar que un número determinado de códigos están presentes o son recurrentes, al menos si nos fijamos. Muchos de esos códigos están presentes para “aclarar” la verdadera intención del arcángel Gabriel en la obra. Gabriel es uno de los tres arcángeles y su función primordial es ser el Mensajero de Dios. Los otros dos: Miguel es el comandante del Ejército Celestial y Rafael es el protector de los viajeros, el noviazgo y la salud. Es curioso, que a pesar que los arcángeles, en los más estrictos contextos religiosos, son asexuados, todos llevan nombres masculinos. Lo que nos lleva a la representación del primer código: El arcángel Gabriel está colocado a la derecha de la composición (sitio siempre reservado a los hombres) y María está ubicada a la izquierda, al menos hasta el siglo XVI, en la que puede variar, pero rara vez. 
Es de notar que el arcángel lleva en su mano izquierda un cetro, símbolo
antiguo que lo representa como mensajero, inspirado en Mercurio.
Autor Pedro Berruguete, finales del siglo XV
Iglesia de Santa María de Miraflores, Burgos, España
 
El arcángel Gabriel se le presenta a María, portando la buena nueva, “¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo.” (Lucas 1:26-28), en la habitación de ella. Hoy en día, en nuestra cultura occidental, eso no representaría mayor consternación, pero en la antigüedad y más aun en el Medio Oriente sí; un hombre y una mujer solos, en una habitación… ¡con razón quedó embarazada! (puede pensar el mal intencionado), entonces, para evitar los malos pensamientos, algún artista, uno diluido en el tiempo y el anonimato, creó un número de símbolos, que por su efectividad fueron imitados y utilizados de allí en adelante. El arcángel se aparece portando un ramo de lirios blanco o el ramo ya está en el cuarto, y ésto representa pureza y castidad, con tres flores porque María es virgen antes, durante y después del parto.

Autor, Pinturricchio
Aposentos papales, Museo Vaticano


Si esto no es suficiente para los espectadores con malos pensamientos, se traviesa entre el arcángel y la Virgen una columna, atril o mesa, para crear un bloqueo entre los dos.


En ésta obra se nota que la interferencia entre
ambos es la raya en el piso y el jarrón con lirios.
Autor, Fray Carnevale
National Gallery of Art, Washington DC

Al arcángel siempre se le representa con alas, al principio multicolor, para simbolizar el arcoíris que proviene del cielo, pero ya en el Renacimiento esas alas cambian de color a blancas y a partir del Concilio de Trento, 1563, se ordena que lo pinten levitando para representar, nuevamente, que viene del cielo y así reforzar nuevamente las buenas intenciones de su visita.

Notar que el arcángel está levitando
Autor, Eustache Le Sueur
Museo del Louvre, París

El ropaje de La Virgen María es tradicionalmente rojo y azul, que representa los colores de la divinidad terrenal y celestial. El rojo ha sido tradicionalmente el color de las altas curias y de los emperadores y el azul es del cielo, pero además, en esas épocas, para poder obtener ese color había que utilizar el lapislázuli, piedra considerada preciosa, por ende, muy costosa. Entonces, si se ha de utilizar en alguien, debe de ser en ella, la Virgen.

La tradicional vestimenta de la Virgen María. El arcángel con los lirios,
la columna y la línea en el piso como barrera, Dios observando
y el Espíritu Santo en vuelo hacia ella.
Autor, Rafael Sanzio de Urbino (1502)
Pala del Altar Oddi, hoy en la Pinacoteca Vaticana


Pero podemos darnos cuenta que en muchos cuadros, los artistas también se aburren de pintar la misma obra siempre y se ponen creativos, los colores rojo y azul no están en ella, pero están presentes. “El orden de los factores no altera el producto”.

Es de notar que los colores tradicionales, rojo y azul,
no están en ella, pero si presentes.
Ecce Ancilla Domini!
Autor, Dante Gabriel Rossetti (1850)
Tate Gallery, Londres

Esa combinación de colores se ha mantenido año tras año y para representar al hijo, Jesús, utilizamos la combinación pero a la inversa. Aunque si vemos ahora otros cuadros, en éste caso de Venus, la diosa romana del amor y la sexualidad, notamos que ha ella también se le representa con los mismos colores, pero eso es harina de otro costal.

Los colores que representan a la diosa Venus también son
el rojo y el azul, aquí representados en la cortina y el la cama.
Autor, Diego Velázquez (1648)
National Gallery, Londres

Otro código que se repite siempre es el de la Virgen con libro en manos. En la Edad Media eso refleja la devoción de ella a Dios a través de la oración. Los libros más difundidos en esa época son Los Libros de Horas, que son los rezos que se deben de hacer a lo largo del día. Y ella se sorprende con la llegada del arcángel y asume una posición defensiva, de resguardo de su intimidad. Pero a veces es tradicional que los artistas también jueguen con nosotros, nos hagan pensar y nos obliguen a interpretar sus intenciones en las narraciones de los hechos. Un ejemplo interesantísimo es La Anunciación de Robert Campin, en donde observamos que el arcángel llegó y ella absorta en su lectura no levanta la vista o no se percata de su presencia. ¿Por qué?

La Anunciación (Panel central)
Autor, Robert Campin, (1425)
The Cloisters, Museo Metropolitano de Nueva York
Artículo The Cloisters

Él acaba de llegar. Y ¿cómo podemos nosotros asumir esa realidad? El viento producido por su llegada mueve las páginas del libro en la mesa.

Detalle del panel central de La Anunciación de Robert Campin

Pero eso no es indicativo de su inmediata presencia, él puede haber estado allí desde hace tiempo y ella ha retomado la lectura. El único elemento que nos da la pauta eficaz de su llegada es el humo que desprende la vela y por ende él.

Detalle del panel central de La Anunciación de Robert Campin

En ésta obra podemos también darnos cuenta del proceso de la gestación divina al notar que en el haz de luz proveniente de la ventana viene el niño Jesús con cruz en mano.

El niño Jesús ya portando el símbolo de su muerte.
Detalle del panel central de La Anunciación de Robert Campin

Ese código ha sido tan fuerte, que aun hoy, cuando vemos alguna película en donde un espíritu se manifiesta, las cortinas se mueven y la luz se apaga, aunque sea eléctrica.
Una pintura polémica es La Anunciación de Rogier van der Weyden en la que vemos al arcángel ya bien adentrado en la habitación, la cama roja atrás y sin los lirios en las manos. Los lirios están en un jarrón y ya se están marchitando, lo que implica que no los trajo él, ya estaban allí. Y esa combinación de códigos más bien nos puede hacer pensar en otra cosa.

Fijarse en el detalle de las flores en el jarrón.
Autor, Roger van der Weyden, mediados del siglo XV
Museo del Louvre, París

El día tradicional de La Anunciación de La Virgen es el 25 de marzo, el inicio de la primavera, y nueve meses después el nacimiento.

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

jueves, 18 de diciembre de 2014

The Cloisters en Nueva York

 
Este es uno de esos sitios desconocidos en medio de lugares muy conocidos y tal vez sea mejor así, es parte de su magia y tal vez de su intención.



The Cloisters en Fort Tryon Park



The Cloisters pertenece y está administrado por el Museo Metropolitano de Nueva York (The Met), ubicado en el extremo norte de la isla de Manhattan en Fort Tryon Park, en medio de un bosque con una magnífica vista del río Hudson, inaugurado en 1938, bajo el patrocinio de John D. Rockefeller Jr., quien compró partes de cinco abadías en Francia y se las trajo piedra por piedra para recrear una nueva abadía gótica de clausura en pleno corazón de de Nueva York.




Vista aérea The Cloisters al lado del río Hudson


Además adquirió los terrenos al otro lado del río, en el estado de Nueva Jersey, transformándolos en un parque, para así asegurarse de mantener la vista sin obstáculos de posibles futuras construcciones. No contento con eso, dona al museo casi toda su colección de arte medieval, contando en la actualidad con más de 2.000 piezas entre las que se encuentran:
el manuscrito iluminado por los hermanos Limbourg, Las bellas horas del duque de Berry, uno de los libros más importantes de principios del siglo XV;



Uno de los libros iluminado.

 
Los siete tapices de La caza del Unicornio, que originalmente les perteneció a la familia Rochefoucauld y Rockefeller se los compró por un monto alrededor del millón de dólares.


Tapices de La Caza del Unicornio.


y mi favorito, el tríptico de La Anunciación del pintor flamenco Robert Campin, mejor conocida como El altar Mérode, del que hablaré más en el futuro.



Tríptico de La Anunciación de Robert Campin.


El sólo recorrido del complejo, diseñado por el arquitecto Charles Collens, es un salto al pasado, con su fabulosa capilla de estilo románico, que genera introspección espiritual,



Capilla en El Cloisters.


Las arcadas de los jardines internos en donde se cultivan plantas al estilo tradicional de los claustros de la época, en donde a falta de laboratorios farmacéuticos, las medicinas se hacían con una exacta mezcla de plantas, flores, cortezas, raíces o semillas, mejor conocido como herbología.



Arcada de una abadía cistercience en The Cloisters.


The Cloisters, al igual que casi todos los museos de Manhattan, está cerrado los lunes, el Día de Acción de Gracias y el 25 de diciembre, y su costo es de $ 25 para los adultos, $ 17 para los mayores de 65 años, $ 12 para los estudiantes y gratis para los menores de 12 años, pero con la compra de ésta entrada también se puede entrar en el Museo Metropolitano de Nueva York en el mismo día.

 

Uno de los grandes atractivos de Manhattan es que todo o casi todo se puede hacer a píe, pero éste es uno de esos casos en donde esto no es recomendado, es preferible ir en el Subway (Metro), en autobús o en carro. La primera opción es la más atractiva. Se toma el Tren A hasta la calle 190 y de allí una corta caminata de 10 minutos a lo largo de la calle Margaret Corbin Drive, a través del bosque en el que está ubicado el museo. Si uno se encuentra en el Museo Metropolitano (la sede principal), se puede llegar tomando el autobús M4 (Madison Avenue/83rd Street) y bajarse en la última parada.




Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi