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jueves, 4 de abril de 2019

El Camuflaje Disruptivo



Durante La Primera Guerra Mundial (1914 al 1918), para proteger a los barcos mercantes de los constantes ataques submarinos, los aliados, luego de muchos análisis y consideraciones, decidieron darle un uso aplicado al Arte Moderno y contrataron al artista británico Norman Wilkinson para que camuflara a los barcos. Esto se le conoció como “Camuflaje Disruptivo”. 



Las embarcaciones marinas en alta mar siempre iban a ser divisadas, pero los submarinos toman varios elementos en consideración para torpedear a un barco: tamaño, velocidad y rumbo. Así que el diseño creado por Wilkinson fue el de generar patrones geométricos que distorsionaran esas referencias y confundieran al enemigo, salvando en su uso a muchas embarcaciones y vidas.



Se crearon patrones distintos para más de 2.000 barcos, tanto británicos como estadounidenses.


Pablo Picasso, quien ya para ese momento había creado el Cubismo, se adjudico la inspiración de dicho proyecto y como tal, su colaboración al triunfo de los aliados en La Primera Guerra Mundial.




Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi





miércoles, 25 de mayo de 2016

Las Pinturas más costosas del Mundo

El Precio del Arte

Esta es la lista a la fecha, que se sepa, de las obras vendidas más costosas del Mundo, ya que algunos cuadros pueden ser vendidos en privado y la identidad del comprador resguardada.
 
Todas las pinturas en ésta lista son pertenecientes al "Arte Moderno", que en los últimos años han superado con creces los precios de adquisición de los Maestros Antiguos. Hay que tener en cuenta que los precios pagados hoy no son equivalentes a los pagados años atrás, por eso hago la conversión y ordeno las pinturas en valor neto actual.


1.- Willem de Kooning (1904-1997)     Interchange        1955
Esta es la segunda obra en la lista de este artista holandés nacionalizado estadounidense perteneciente al movimiento Expresionismo Abstracto.
La pintura perteneciente al productor musical y cinematográfico David Geffen fue vendida al inversor de capital Kenneth C. Griffin, quien es en la actualidad uno de los grandes compradores de arte y filántropo. De manera simultánea también compró la obra Número 17A de Jackson Pollock. Ambos cuadros van a permanecer exhibidos en el Art Institute de Chicago.
Interchange iguala en precio al cuadro a continuación de Paul Gauguin, $ 300.000.000, pero la compra global por las dos pinturas suman $ 500.000.000.

Willem de Kooning, Interchange, (200.7 x 175.3 cm), 1955
Chicago Art Institute

2.- Paul Gauguin (1848-1903)   ¿Cuándo te casas?     1892
Artista francés del Post Impresionismo, pieza clave para los artistas del Siglo XX, con su síntesis del color.
La modelo que posa en ésta obra, Tehe'amana, fue su pareja durante su estancia en Tahití.
La obra fue comprada fuera de subasta a un coleccionista privado, hoy ya se sabe que es el Museo de Arte de Qatar, por la suma de $ 300.000.000

¿Cuándo te casas? (Nafé Faaipoipo), 1892, 101.5 cm x 77.5 cm

3.- Paul Cézanne (1839-1906)     “Los jugadores de cartas”           1892/93
Artista francés del Post Impresionismo, considerado por muchos “el padre de la pintura moderna”, aunque en vida fue ignorado por los críticos y los coleccionistas. Esta es la tercera versión de cinco que el artista realizó sobre éste tema, una de ellas está en el Museo D´Orsay en París
En el 2011 se realizó la venta fuera de subasta y el comprador fue la Familia Real de Catar, que pagó una suma superior a los $ 250.000.000.
El precio hoy es equivalente a $ 268.100.000.

"Los jugadores de cartas" (tercera versión), 1892/93 (97 cm x 130 cm)

4.- Jackson Pollock (1912-1956)                “Number 5, 1948”          1950
Artista estadounidense del movimiento Expresionismo Abstracto o Escuela de Nueva York, considerado por muchos el mejor artista de su país en el siglo XX. Su estilo característico fue el Action Painting, mal llamado Dripping.
En el 2006 el magnate discográfico David Geffen vende la obra en privado por la suma de $ 140.000.000, al empresario mexicano David Martínez, pero él siempre ha negado dicha adquisición.
El precio hoy es equivalente a $ 161.700.000.

"Number 5, 1948", 1950,
óleo sobre madera compactada (240 cm x 120cm)

5.- Willem de Kooning (1904-1997)        “Woman III”                     1953
Artista holandés nacionalizado estadounidense perteneciente al movimiento Expresionismo Abstracto. Esta obra es una de una serie de seis. Hasta 1979 el cuadro fue exhibido en el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán y luego de la Revolución Religiosa Iraní liderada por el Ayatolá Jomeini, la pintura fue retirada de exhibición por considerarse obscena bajo los estándares musulmanes. Entonces fue comprada por David Geffen, hasta que en el 2006 él se la vende, por la módica suma, de $ 137.500.000 a Steven A. Cohen.
El precio hoy es equivalente a $ 158.800.000.  
  
"Woman III", 1953, óleo sobre tela (172 cm x 123 Cm)

6.- Pablo Picasso (1881-1973)                "El sueño"                         1932                    
Artista español, padre del cubismo, pero quien a su vez experimentó otras tendencias, como: el surrealismo y el simbolismo. Esta pintura representa a su amante Marie-Thérèse Walter.
En el 2013 el cuadro fue comprado en subasta por el multimillonario Steven A. Cohen por $ 155.000.000 para darse un regalo luego de superar el escándalo y pagar una suma millonaria para no ir a juicio por fraude.
El precio hoy es equivalente a la misma suma ya que fue adquirido éste mismo año.

"El sueño", 1932, óleo sobre tela (130 cm x 97 cm)

7.- Gustav Klimt (1862-1918)     “Adele Bloch-bauer I”                      1907
El principal artista austríaco del movimiento de Secesión de Viena y simbolista por excelencia. La pintura de Adele Bloch-bauer es tan elaborada que Klimt se tardó tres años en completarla. Luego de la ocupación nazi y el final de La Segunda Guerra Mundial, La Galería Estatal de Austria se sintió heredera legal de ésta y otras  cuatro obras de Klimt propiedad de los difuntos esposos Bloch-bauer. De inmediato se genera un litigio legal con los herederos de la familia que duró décadas (La República de Austria vs Altmann), hasta que en el 2006 un juzgado dictaminó que la propietaria legal era María Altmann y las obras le fueron entregadas. De inmediato se pusieron en venta y la subastadora Christie´s se la negoció por $ 135.000.000 a Ronald Lauder, heredero de la Compañía Estée Lauder, para ser exhibida en la Neue Galerie de Nueva York. Según sus palabras “Esta es nuestra Mona Lisa”.
El precio hoy es equivalente a $ 154.900.000.
  
Adele Bloch-bauer I, 1907, óleo, plata y oro sobre tela (140 cm x 140 cm)

8.- Vincent van Gogh (1853-1890)           “El retrato del Dr. Gachet”         1890
Pintor holandés de estilo Post Impresionista que a lo largo de su corta carrera, 10 años y 860 pinturas al óleo, influenció sobremanera a casi todas las generaciones de artistas del siglo XX, a pesar de haber vivido en el anonimato y no haber logrado vender ni una sola obra, generándole una gran depresión que lo llevó a dispararse un tiro a los 37 años de edad. Su deceso oficial es suicidio, aunque nunca se encontró el arma.
El Dr. Gachet se encargó de Vincent van Gogh durante los últimos meses de su vida y él le dedica dos cuadros, muy similares en composición pero distintos en trazos y colorido. La segunda versión de éste cuadro está en el MuseoD´Orsay en París y la primera versión fue subastada en  1990 al magnate japonés, hoy arruinado, Ryoei Saito, por $ 82.500.000, generando el gran Boom de compradores arte. El paradero actual de la pintura es un misterio, se sospecha está en Europa.
El precio hoy es equivalente a $ 148.600.000.

"El retrato del Dr. Gachet" (primera versión), 1890,
Óleo sobre tela (67 cm x 56 cm)

9.- Francis Bacon (1909-1992) "Tres estudios de Lucian Freud"        1969
Es un tríptico de su rival y amigo, el artista Lucian Freud, nieto del renombrado psiquiatra, Sigmund Freud.
La obra está categorizada como la de más alto valor alcanzado en una subasta, $ 142.400.000, pagado por un comprador anónimo, pero con la conversión de precio de las otras obras, equivalente a la fecha, éste cuadro llega al séptimo lugar.

"Tres estudios de Lucian Freud", 1969
Óleo sobre tela (198 cm x 147.5 cm, cada lienzo)

10.- Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) “Baile en el Moulin de la Galette”        1876
Renombrado artista francés del movimiento de Los Impresionistas. Renoir realizó dos versiones con el mismo nombre, una de ellas, la más grande, está en el Museo D´Orsay en París y la más pequeña fue adquirida en subasta, en 1990, por el magnate Ryoei Saito a un precio de $ 78.000.000. Este excéntrico personaje generó un gran escándalo cuando anunció que las dos obras por él compradas: El retrato del Dr. Gachet y el Baile en el Moulin de la Galette sería cremadas junto a él al momento de su muerte. Por suerte, cuando su compañía se declaró en bancarrota, los banqueros se adjudicaron las pinturas como garantía de pago y posteriormente fueron vendidas a coleccionistas privados, se cree que en Europa, muy por debajo de su precio inicial.
El precio hoy es equivalente a $ 140.700.000.

"Baile en el Moulin de la Galette" (versión más pequeña), 1876,
Óleo sobre tela (78 cm x 114 cm)

11.- Pablo Picasso (1881-1973)         “Muchacho con pipa”                1905
Esta obra de Picasso pertenece al Período Rosa y la pinta cuando el artista tiene 24 años de edad.
Aunque ya no lidera la lista de las más costosas, la obra, en su momento, 2004, rompió un hito, la barrera de los 100 millones de dólares, cuando la casa de subasta Sotheby´s la vende por $ 104.168.000 a un comprador anónimo que se piensa pudo haber sido Guido Barilla, el magnate de la pasta italiana, Barilla Group. Algunos críticos consideran que el elevado precio se logró debido al renombre del autor y no a la obra en sí, que es considerada de menor categoría.
El precio hoy es equivalente a $ 128.200.000.

"Muchacho con pipa", 1905,
Óleo sobre tela (100 cm x 81.3 cm)

12.- Edvard Munch (1863-1944)                  “El Grito”              1893
Prominente artista y cineasta noruego cuyo Simbolismo está reflejado en el tratamiento psicológico en la mayoría de sus obras, influenciando en gran medida el movimiento Expresionista Alemán.
Su obra más icónica es El Grito, en la que el terror expresado por el personaje, ante algo que ve, distorsiona incluso el paisaje. Munch realizó cuatro versiones, unas en óleo y otras en pastel. Dos de estas versiones están en el National Gallery de Oslo, la otra en El Museo Munch y la cuarta versión, realizada en 1895 en pastel, fue subastada en el 2012 a Leon Black por $ 119.922.600.
El precio hoy es equivalente a $ 121.400.000.

"El Grito" (cuarta versión), 1893,
Pastel sobre cartón (79 cm x 59 cm)

13.- Pablo Picasso (1881-1973)            “Desnudo, hojas verdes y busto”           1932
La pintura retrata a Marie-Thérèse Walter, amante del artista y adquirida casi de inmediato por los coleccionistas Sidney y Frances Brody. La obra sólo fue expuesta públicamente una sola vez en el año 1961. Al morir Frances Brody en el 2009, la obra fue subastada y adquirida por $ 106.500.000, por un comprador anónimo que la cedió en calidad de préstamo al Tate Modern de Londres para su exhibición.
El precio hoy es equivalente a $ 113.600.000.

"Desnudo, hojas verdes y busto" 1932
Óleo sobre tela (162 cm x 130 cm)

Otras tantas obras han estado en la lista y luego desplazadas por las adquisiciones más recientes, razón por la cual anexo un gráfico en las que aparecen.

Gráfico tomado de Wikipedia

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Yves Klein, "La Vida en Azul"



En el arte, ¿en quién pensamos cuando pensamos en azul?


La respuesta está más cerca de lo que uno piensa, pero éste artista de mediados del siglo XX influenció, con su sistemática utilización de un tipo de azul ultramarino creado por él como único color en sus obras a artistas de la talla de Henri Matisse y Robert Rauschenberg, y algo mucho más contemporáneo: The Blue Man Group. E incluso lo registró: IKB 191.

Henri Matisse, Desnudos en Azul, 1952

El azul se utiliza en el arte y en la joyería desde tiempos antiguos, su color de inmediato nos hace pensar en el profundo mar y en el infinito cielo, razón por la cual siempre nos ha fascinado, pero desde ese entonces y hasta hace muy poco, la fuente primaria para crear este pigmento provenía de una piedra semi preciosa: el Lapislázuli. No sólo es escasa sino de proveniencia distante: Afganistán. Ante esta extravagancia, los artistas se reservaron la utilización de éste color sólo a los personajes en sus obras que lo ameritaran, ya sea por su linaje o importancia, llegando todos ellos a un acuerdo implícito, La Virgen María. Pero eventualmente el color se llegó a sintetizar a finales del siglo XIX  y su costo disminuyó a tal punto que su producción, en comparación a otros, resultó ser de los más baratos. Fue allí cuando un grupo de artistas modificó paulatinamente su uso y su significado utilizándolo para representar emociones: Pierre-Auguste Renoir, Claude Monet, Vincent van Gogh y Pablo Picasso, y esa emoción es melancolía, porque en palabras de Matisse, “ciertos tipos de azul penetran tu alma”.

Vincent van Gogh, Noche estrellada, 1889. MoMA, Nueva York

Los colores tradicionales de jerarquía son: azul, rojo y amarillo, y nuestro artista, Yves Klein, los utilizó todos, pero de forma individual, llegando a consolidar un movimiento conocido como Monocromismo.

Monocromías de Yves Klein, Museo Pompidou, París

Allá por el año 1946, en una playa del Sur de Francia, Yves Klein junto a otros amigos decidieron, conceptualmente, distribuirse el Mundo entre ellos: Claude Pascal quiso quedarse con las Palabras, Arman Fernández con la Tierra e Yves Klein fue un poco más ambicioso, se quedó con el Vacío que rodea a la Tierra (el Cielo), cuya percepción visual es azul. Eventualmente él redujo su ya escasa paleta de colores sólo a ese color: Azul.

En esa búsqueda del Vacío, cosa que en verdad no es fácil representar, Yves Klein, quién entre sus cualidades artísticas también estaba la música, compuso en 1949 una de las melodías más revolucionarias del siglo XX: La Sinfonía Monotónica. Esta pieza de 40 minutos tiene por finalidad el mantener un acorde sostenido por 20 minutos y los otros 20 son de silencio absoluto (el Vacío)…


Yves Klein representando su ejecución de La Sinfonía Monotónica.

Esta composición inspiró tres años después a otro músico, John Cage, quien en 1952, creó la pieza 4´33”, una melodía de silencio absoluto, creada para cualquier instrumento, y en donde el músico se coloca frente a su instrumento y por 4 minutos y 33 segundos sólo observa su partitura en blanco ante un público confundido y nervioso, luego se pone de pie y se retira. El objetivo de la obra en sí es el escuchar los sonidos del ambiente que se ahogan normalmente en una ejecución musical tradicional.


Luego de su brillante composición Sinfonía Monotónica, Yves Klein publica un libro de estampas pintadas por él de distintas ciudades europeas en las cuales ha estado y convivido, Yves Peintures. En ésta publicación Klein representa a cada ciudad con un color, creando así láminas monocromáticas de cada una, según sus sentimientos hacia ellas. Este experimento editorial luego lo va a trasladar al lienzo, pero no como uno podría imaginarse en pequeña escala, no, a gran escala, siempre pensando en grande, a todo grito y una y otra vez, utilizando sus tres colores favoritos: rojo, dorado y azul.

Yves Peintures, publicado en 1954

No hay que ser románticos con el proyecto de éste gran artista, para su época, y por muchos años, casi nadie entendió lo que Yves Klein estaba haciendo. Sus exposiciones de lienzos todos del mismo formato y con monocromías individuales, la gente lo interpretó como un mosaico de un todo y no como un objeto en sí, en la que cada cuadro, según él, es individual. Esto lo hizo reflexionar y dar un paso aún más osado, de ahora en adelante, en cada exposición sólo va a utilizar un solo color: el Azul, al que, como dije antes registró como International Klein Blue 191 (IKB 191), mejor conocido como Azul Klein. Y algo poco conocido y anecdótico, para enviar las invitaciones de sus primeras exposiciones, Yves Klein pintó unas estampillas en azul y convenció al correo postal francés para que enviara los sobres, institucionalizando así su concepto.

Invitación con estampilla creada por Yves Klein

Ahora, bajo ésta nueva aproximación, algunos entendidos comenzaron a captar lo que Yves Klein intentaba expresar. No de inmediato, pero si poco a poco.

Exposición Monocromática

En su constante experimentación él intervenía posteriormente su obra monocromática, con agua, fuego o ácidos, para poder generar distintas texturas y tonalidades. Incluso agregando objetos, como las esponjas a sus cuadros y luego pintándolas todo de azul, o rojo, o dorado.

En sus constantes experimentaciones, Yves Klein prueba con todo, incluso fuego.

Debido a que Yves Klein nunca fue estático, siempre tiene la necesidad de reinventarse, en 1960 decide hacer un Performance e invita a una noche de gala a un grupo de personas a las que sienta en una sala, y él allí, en el medio, dirigiendo, no sólo a una orquesta que toca su Sinfonía Monotónica, sino a dos asistentes femeninas, con sus cuerpos totalmente desnudos, quienes se van pintando en azul para luego estampar sus figuras en los lienzos dispuestos en el espacio. Este revolucionario Performance y su resultado pictórico lo llamó Antropometrías.
Yves Klein, Antropometrías, 1960
Galería Internacional de Arte Contemporáneo de París

La vida de éste polifacético artista francés fue corta pero no efímera. Logró en sus 34 años lo que muchos nunca logran en toda una larga vida: dejar huella. Con el paso de los años y a un poco más de 50 años de su muerte, el legado de Yves Klein se ha ido consolidando y cada vez suma más adeptos, lo que nos da a entender que él estaba muy adelantado para su época.

Parte del resultado del performance de Antropometrías, 1960


 Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

jueves, 9 de julio de 2015

Las Señoritas de Aviñón de Pablo Picasso


Las Señoritas de Aviñón no fue el nombre original de una de las obras más famosas del artista español Pablo Picasso,  y más aun, el nombre no fue impuesto por él, ni tampoco le gustó, pero se tuvo que resignar. 


Las señoritas de Aviñón (1907)
Museo de Arte Moderno (MOMA), Nueva York

El título original se generó en los "Petit Comités" que Picasso organizaba en su taller y se especula sobre la posibilidad de haber sido por la colaboración, no de uno, sino de dos o incluso tres de sus invitados: Las señoritas de Avinyó, fue el título escogido, pero más allá de un restringido número de entusiastas, nadie más sabe que Avinyó es el nombre de una calle en Barcelona, España, en la que las mujeres se exhiben y se venden, con lo que las convierte en prostitutas. Con el tiempo y gracias a ese desconocimiento se transformó en Aviñón, ciudad francesa que fue por 70 años sede papal durante el siglo XIV. A Picasso le gustaba Las prostitutas de Avinyó, pero para 1907, ese nombre era muy sugerente y escandaloso para una población que aparentaba ser conservadora, si además le sumamos lo polémica que fue... Al principio a casi nadie le gustó, ni siquiera a sus amigos íntimos, sólo algunos pocos fueron condescendientes, le dieron unas palmaditas en la espalda y le sonrieron. Es en esos momentos en donde los grandes se destacan sobre los comunes, hoy en día es considerada una de las pinturas más importantes del siglo XX.
Es una obra muy difícil de clasificar; la mayoría la cataloga como el primer cuadro del período cubista, lo que es un error, ya que para la fecha de su elaboración (1907), Picasso, a sus 26 años, ya estaba en la transición entre el período Rosa y el período Negro, pero aun lejos del cubismo. El término "Negro" es debido a la influencia tribal proveniente de África y en la que se observa claramente en los dos rostros, a la izquierda de la composición, los cuales fueron repintados por él. 
 


Abajo podemos apreciar algunos de los bocetos en el que las caras tienen facciones tradicionales, al menos desde el punto de vista de nuestro artista y en donde se aprecia con toda claridad que de un burdel se trataba. 

 
Carbón sobre papel
Pastel sobre papel

Acuarela sobre papel

Las Señoritas de Aviñón son una ruptura definitiva entre el arte realista y las vanguardias que han de venir, por su falta de perspectiva y síntesis angular en la representación de las cinco "señoritas". Pero fue el punto de partida entre la rivalidad de Pablo Picasso y Henri Matisse, quien vio en ésta pintura una influencia directa con su obra La alegría de vivir (c. 1906), en base al manejo compositivo de las figuras femeninas. 


La alegría de vivir (c. 1906) Henri Matisse
Barnes Foundation, Pensilvania, Estados Unidos

Esa "enemistad" entre los dos se mantuvo implícita hasta los últimos años de vida de Matisse. Ya decía Picasso "el que más conoce mi obra es Matisse y yo la de él". 

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi
 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Las mujeres de Picasso


Es por todos sabido que Picasso, cuyo nombre completo era Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, era un mujeriego y que a lo largo de su vida tuvo ocho relaciones sentimentales muy importantes, teniendo en cuenta, claro está, que vivió 91 años, pero no es el número lo que importa, muchos incluso dirán que ocho no son nada, sino el hecho que él iba envejeciendo y cada nueva pareja era siempre más joven.

Pablo Ruíz Picasso ha sido sin duda una de las figuras angulares del
arte del siglo XX, quien en su incansable búsqueda, inspiró a toda una
generación de artistas.

Todas lo amaron y él las amó a todas, a su manera y por un tiempo. Cada una de ellas le aportó, en su momento preciso, lo que él requería para convertirse en el artista plástico más importante del siglo XX, pero lo importante es que a cada una la pintó y mucho, en cada etapa de su carrera, con lo que se puede aseverar, sin temor a equivocarse, que con el sólo observar los retratos de sus mujeres se tiene un perfil completo de la obra de éste gran artista, etapa por etapa.

Picasso nació en Málaga, España, el 25 de octubre de 1881, siendo el primer hijo, y único varón, de José Ruiz y Blasco y María Picasso López, de quien va a tomar su nombre artístico; al principio firmaba su obra como Pablo Ruiz Picasso, luego como Pablo Picasso y luego tan sólo Picasso. Su vena artística le viene de su padre quien era pintor y maestro, pero quien, según la leyenda, deja de pintar cuando descubre el verdadero talento de su hijo.

Este retrato de la madre Picasso lo realiza cuando
tiene 15 años de edad.

No era de extrañar que, con la llegada del rey Alfonso XII, el muy esperado, 7 años antes del nacimiento de Picasso, se generara en la península ibérica, una falsa sensación de euforia, en un país económica y moralmente desbastado, al  que había que reconstruir y todo estaba por hacer, pero en esencia, la idiosincrasia del español era conservadora y poseía, ante los ojos de muchos artistas contemporáneos, una visión muy limitada de su gusto temático y su estructura compositiva (romanticismo tardío y escuela de Bellas Artes), razón por la cual, todo aquel que deseara desarrollarse, debía emigrar a la nueva capital del arte: París.

En esa coyuntura se desarrolló el talento de Picasso, un joven que pintó desde muy temprano en su vida como un adulto y quien quiso, a lo largo de toda su existencia, poder pintar como un niño. Captando muy pronto, a sus 20 años de edad, que debía alejarse de forma radical del tradicionalismo español e ir a La Ciudad Luz, transcurriendo así todo su Período Azul, del 1901 al 1904, obsesionado sólo con el proceso creativo sin que se le conozca mujer alguna, hasta que ya adentrado, más bien, casi finalizando en el Período Rosa (1904 al 1906) conoce y se enamora de Amélie Lang.
 
El azul va a representar la melancolía, la tristeza y
la desesperanza que el artista va a sufrir durante
éste período.
La Tragedia, 1903
National Gallery of Art, Washington DC
 
Amélie nace bastarda y es criada por su tía, quien intenta conseguirle un buen prospecto, pero ella rebelde, se escapa y se casa con un hombre abusivo, física y verbalmente, del cual queda embarazada, pero al perder a la criatura lo abandona, cambia de nombre, al de Fernande Olivier, y escapa a París para alejarse de él y poder rehacer su vida. Ni siquiera se molestó en solicitar el divorcio. Ella tiene 19 años de edad. En la capital francesa consigue trabajo modelando para los noveles artistas y es, en ese círculo, donde conoce a Picasso.
 
Picasso pintó mas de 60 cuadros inspirado en Fernande.
Mujer con abanico, 1906.
National Gallery of Art, Washington DC
 
Ambos se mudan al pequeño estudio del artista en el Bateau-Lavoir, en el barrio de Montmartre, y durante siete años viven una intensa y tumultuosa relación, marcada por los celos. Durante ese tiempo él realiza más de 60 cuadros de ella, paseándose por distintas etapas artísticas: Período Rosa, Período Negro (del cual Picasso alegó, una vez, que ella era una de Las Señoritas de Aviñón… ¿Cuál?) y finalmente Cubismo.

Retrato de Fernande Olivier, 1906. Período Rosa.
Virginia Museum of Fine Arts, Richmond

Al mejorar la situación económica del artista español, él fue perdiendo el interés por Fernande; tal vez por las constantes escenas de celo, seguramente no infundadas, o porque en su nuevo estatus, ella ya no encajaba, recordándole tiempos difíciles y etapas superadas. En 1912 ambos se separan y ella, al estar aun legalmente casada, no recibe nada de Picasso. Al principio no lo desea, pero con el pasar de los años su situación económica decae y en contraste, tras el éxito vertiginoso del pintor, ella busca, por medios creativos hacer dinero, intentando publicar, 19 años después del fin de su relación, una biografía que narra su vida sentimental.

Fernande Olivier con Mantilla, 1906
Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York

Picasso intenta por todos los medios detener la publicación y al final llegan a un acuerdo financiero favorable a Fernande, pero si el dinero no se reinvierte se gasta.

Obra cubista en la que Picasso representa a Fernande.
Mujer con peras, 1909
Museum of Modern Art, MoMA, Nueva York

Años después el artista le paga un millón de francos, una suma considerable para ella, no tanto para él, para así asegurarse que ella nunca publicaría nada mientras él viviese. Ferdande muere siete años antes que él, razón por la cual sus intimidades amorosas tuvieron que esperar mucho antes de poder ser conocidas por una sociedad ávida de chismes: Recuerdos íntimos escritos para Picasso.

La siguiente pareja de Picasso fue Marcelle Humbert, amiga de Fernande, y mejor conocida como Eva Gouel, quien para  algunos historiadores conservadores, la relación comenzó al poco tiempo de finalizada la de Fernande, pero para otros, conociendo el modus operandi de Picasso, están seguros que se solapó. Cualquiera que haya sido la realidad, Eva fue el epítome de un amor deseado, rodeado de estabilidad económica, en pleno auge cubista.
En los inicios del cubismo casi nadie entendía lo que
Picasso intentaba lograr, pero cuenta la leyenda que Eva
captó, sin prejuicios, la fragmentación, casi abstracta,
de la imagen, medio cerrando los ojos y reconociendo
al personaje representado.
Ambroise Vollard, 1912
The Pushkin State Museum of Fine Arts, Moscú 
 
El Cubismo para el Mundo Occidental es la primera tendencia artística que en verdad abrió las puertas de todas las vanguardias del siglo XX, la que rompe con el tradicionalismo compositivo y planta la semilla revolucionaria que aún está vigente. Libera al arte de la perspectiva aunque mantiene en cierto grado la simbología figurativa, de la cual Picasso no desea desprenderse del todo. Él no es el único pero si su abanderado, opacando con el tiempo al resto de sus colaboradores: George Braque, Juan Gris, Jean Metzinger y Robert Delaunay.

Pero la felicidad artística y su estabilidad emocional con Eva se van a interrumpir de pronto al estallar La Gran Guerra (1914 al 1918), conocida años después como La Primera Guerra Mundial. Este conflicto bélico se consideró en un principio efímero, pero el costo humano y material, a lo largo de los años lo transformó en el más terrible de la historia; y a la humanidad aun le faltaba otro mucho peor.
Eva representada en la obra cubista de Picasso
conocida como Ma Jolie, 1912.
Museum of Modern Art, MoMA, Nueva York
 
Al año siguiente de comenzada la guerra, Eva, el amor de su vida, se enferma y Picasso desbastado la visita a diario en el hospital, pero en el ínterin conoce a otra mujer, Gabrielle Lespinasse, muy parecida a Eva y de la misma edad, 27 años. Tal vez fue su mórbida manera de mantenerse unido a ella, tratando de esquivar la realidad. Pero al morir Eva en diciembre, el entusiasmo desaparece.

Mujer en silla, 1913, en la que representa a Eva en
la característica descomposición cubista.
Colección de la Sra. Gantz, Nueva York

Durante los años de guerra el público pierde interés en el cubismo y brillante como es Picasso captó que el aferrarse a esa tendencia, aunque fuese su creación, sería un suicidio artístico. Por un tiempo deambula sin rumbo aparente hasta que es invitado a colaborar en el proyecto más revolucionario del ballet a la época: Los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev. Junto al empresario ruso, Picasso va a trabajar en cinco producciones, creando el vestuario y la escenografía. Éxito rotundo cada vez, pero lo más importante de esa experiencia es que allí conoce a una encumbrada bailarina, Olga Khokhlova. Cuenta la leyenda (Olga), que un día Picasso entró a su camerino y ella al verlo de inmediato lo reconoció y ambiciosa como era decidió conquistarlo, mostró su escote y dijo “Yo soy Olga Khokhlova, la sobrina del Zar.”
 
Telón de la obra Parade, basada en un poema de Jean Cocteau,
cuya escenografía y vestuario fueron diseñados por Picasso.

Picasso quedó cautivado por ella, no sólo por su talento y personalidad, sino también por lo que ella representa socialmente, y no por su dinero, porque él tenía más que ella, sobre todo después que el zar Nicolás II había sido obligado a abdicar.

Al año siguiente, 1918, Olga se convierte en la primera esposa de Picasso y todo su entorno social cambia: sus amigos, su residencia e incluso sus clientes, en apariencia para mejor, pero en la realidad nuestro artista necesitaba de su entorno bohemio ahora perdido. Este período es definido por su amigo Max Jacob como el “Duquesa”. De ésta relación, en 1921, nace su primer hijo: Paulo, y su estilo pictórico pasa a ser mucho más neoclásico, ya que a Olga no le gustaban los experimentos y deseaba poder reconocer su rostro en los cuadros.

Al lado de Olga, Picasso hizo un retorno a lo
clásico. En ésta obra la representó a ella con
mantilla española para lograr que su familia
la aceptara a ella, quien era de origen ruso.
Museo Picasso de Barcelona, España

Durante muchos años la relación fue muy feliz y Picasso disfrutaba la vida familiar junto a su hijo y el nuevo estatus que Olga proporcionó, pero ella intentó dominar todo aspecto de su vida y comenzó a asfixiarlo. Incluso resentía su nuevo círculo de amigos, ella quería sólo relacionarse con lo más encumbrado de la sociedad parisina. Para evitar las peleas Picasso pasea por las calles de su amada París y un buen día, a finales de la década, conoce a María Teresa Walter. Ambos quedan cautivados, ella por todo lo que Picasso es y representa, y él,  porque ella es dulce, cariñosa, sensual y 33 años más joven que él. A pesar que María Teresa es menor de edad, de inmediato comienza con ella una relación paralela y muy secreta que habrá de durar 7 años. Y como ya es tradición, la comienza a pintar de inmediato, notándose en sus cuadros como los ángulos desaparecen y la figura es redondeada, característica inequívoca de la sensualidad y el erotismo.
 
Retrato de Olga en un sillón, 1917
Museo Picasso, París

Ante los ojos de los pocos amigos de Picasso que supieron de ésta relación, describían a María Teresa como una joven alegre, afectuosa, saludable, desinteresada, fácil de tratar y contraria a cualquier convencionalismo social, todo lo contrario de lo que siempre fue Olga.

Una frase que se le puede adjudicar a Picasso es, “Un hombre tiene siempre la edad de la mujer que
ama.” Esta es válida no sólo en el caso de María Teresa, sino de todas, las que de ahora en adelante, van a aparecer en su vida.
El Sueño, 1932
Picasso redondea los contornos, representando la
sensualidad que María Teresa le transmite.
Colección Privada de Steven A. Cohen
 
Picasso quiere vivir con María Teresa pero no logra divorciarse de Olga. La egoísta razón: no desea compartir sus bienes con una mujer a la cual ya odia. Para ésta época, toda referencia artística de Olga es monstruosa, agresiva.


A medida que su relación con Olga se vuelve
más tormentosa, él, con la excusa de estar
experimentando con el surrealismo, la representa
a ella como un ser monstruoso.
Gran desnudo en sillón rojo, 1930
Museo Picasso, París
 
El secretismo va a durar hasta 1935, fecha en que María Teresa queda embarazada de Picasso y nace Maya. La situación con Olga ya es insostenible, se separan, pero nunca se llegan a divorciar. Finalmente pueden ahora estar juntos, pero para la fecha, luego de 7 años a escondidas y con una niña, la vida hogareña lo asfixia y necesita un cambio y pronto. Para colmo de males La Guerra Civil Española se desata y le afecta el ver como poco a poco La República va siendo engullida por la sed de poder de Francisco Franco y de pronto, sin que nadie lo anticipe, las bombas caen sobre la población civil en Guernica. Un evento que él se propone la gente no olvide jamás.


Durante los 33 días que le llevó al artista pintar La Guernica, Dora Maar estuvo a su lado. Apenas la conoció ella lo cautivó. Un amigo de Picasso se la presentó en el restaurant parisino Les deux Magots mientras ella jugaba el no pincharse la mano con un cuchillo. Dora, 27 años más joven que él, era salvaje, de intensos ojos verdes y cabello negro, contrastaba con la ternura de María Teresa, rubia de ojos azules. Una vez, su hija Maya, describió la relación de su padre con éstas dos mujeres, “Todos necesitamos Sal (Dora) y Azúcar (María Teresa).”

Al igual que ya a pasado antes, Picasso tiene que pintar,
pero la gracia con la cual pintaba antes a María Teresa
desaparece y ésta, en la experimentación, se transforma.
Mujer con gorro pom pom, 1937

Picasso pintó a María Teresa hasta que conoció a Dora.

En el magno proceso creador de La Guernica, Picasso se aisló del mundo y sólo se dedicó a pintar, teniendo como única compañera a su nueva amante, Dora, quien con la excusa de registrar fotográficamente todo el proceso creativo (lo cual hizo y es una maravilla), lo cuidó y protegió, incluso de María Teresa, a la cual mantuvo alejada. María Teresa entendió que había sido sustituida. Asumió con dignidad su realidad y mantuvo a su lado todo aquello que le recordaba al hombre que en verdad nunca logró poseer del todo. En 1977, cuatro años después de morir el gran artista se suicida ella.


Picasso pinta La Guernica en blanco y negro porque desea que la obra
represente un titular de prensa. Cuadro cargado de simbolismo.
Museo Reina Sofía, Madrid 

Por primera vez, Picasso, a sus 55 años, está con una mujer igual a él, no en edad, pero si en intelecto artístico y convicciones políticas, ambos son comunistas hasta la muerte (aunque viven como reyes). Son fuerzas igualadas que eventualmente chocan entre sí, se enfrentan, luchan y se aman, siendo todo ese drama representado por él en sus pinturas, imágenes que al principio se puede confundir con el torbellino político que los rodea: La Guerra Civil Española e inmediatamente después La Segunda Guerra Mundial, pero no, hay más, Dora sufre por ser estéril, aunado a una creciente paranoia, no sólo por el temor que Picasso la abandone (temor muy bien infundado), sino porque está enferma y cada vez empeora más.
Dora Maar lo cautiva, lo intriga, lo hace sentir joven
otra vez.
Museo Picasso, París

Ambos estuvieron juntos nueve años, hasta la liberación de París del yugo nazi, 1944, en la que Picasso capta que su vínculo con Dora son los conflictos, sin ellos, el vacío. Y como ya es costumbre, Picasso no suelta a una hasta no estar sujeto a otra: Françoise Gilot, 14 años más joven que Dora y 40 años menos que él, que ya ronda los 62, pero con la energía de un Minotauro, símbolo favorito del artista para representar el poder sexual.


Dibujo que hizo Picasso de Françoise, su nuevo amor.


Picasso siente remordimiento por la condición mental de Dora y al abandonarla la interna en el sanatorio del Dr. Jacques Lacan, para luego comprarle una casa en La Costa Azul. Ahora estaba libre para poder vivir con Françoise.
 
La mujer que llora, 1937. Así es como Picasso casi siempre
se refería a Dora, ella sufría mucho por su esterilidad.
Museo Picasso, París
 
Un día Dora y Françoise se encontraron y la ex-amante resignada le dice “Sin Picasso no hay nada. Después de Picasso, sólo queda encontrarse con Dios.” Es irónico, Dora nunca se suicidó, murió 23 años después de Picasso y Françoise fue la única mujer que abandono al genio, pero no todavía.

A su edad Picasso se torna un poco más relajado y dependiente de su pareja, aunque sigue dominando sin quererlo, logra, muy a pesar de ambos, que Françoise sacrifique su talento artístico para servirle y criar a sus dos hijos con él: Claude y Paloma.

Mujer oceánica, obra creada por Françoise Gilot
 
A lo largo de los diez años que duró la relación, nunca se llegan a casar porque la primera esposa de Picasso aún está viva: Olga, quien de vez en cuando se las arregla para emboscar a Françoise e insultarla. Picasso tiene relaciones esporádicas con sus amantes anteriores: María Teresa y Dora, y aparece una nueva, “la chica de los miércoles”, Genevieve Laporte. Todo eso suma, pero no es la razón definitiva del abandono. Lo que colmó la inmensa paciencia de Françoise fue el tener que convivir con la fama de su pareja. Según sus propias palabras “… era como vivir con un Monumento Histórico”, todos querían conocerlo, querían estar a su lado.

Françoise Gilot, 1946

Un buen día Françoise le dijo a Picasso que lo abandonaba. Cogió a sus dos hijos y se marchó. Picasso no sabía qué hacer, eso era nuevo para él. Por primera vez estaba del lado opuesto del espejo. Françoise supo sobrevivirle, se dedicó a su arte y escribió un libro sobre su relación, logrando esta vez esquivar los intentos del genio para frenar su publicación: “Mi vida con Picasso”, obra que en el año 1996 fue llevada a la pantalla grande. Como consecuencia de su absurda frustración Picasso jura nunca ver más a sus hijos: Claude y Paloma.

Françoise, Claude y Paloma, 1951

Su efímera relación, de cuatro años, con “la chica de los miércoles”, Genevieve, 45 años más joven que él, se transforma ahora, tras el abandono, en su salvavidas, pero ella conociendo al personaje, no desea ser arrastrada a un foso de dependencia y engaños y se aleja.

Genevieve posando al lado de uno de los dibujos que Picasso realizó de ella.
 
Picasso no se da por vencido y a pesar de sus 72 años de edad, busca otro amor, a decir verdad ya éste existía, sólo que se resistía: Jacqueline Rocque, casi 47 años menor que él. Durante seis meses el seductor artista pintó una paloma con tiza en su puerta y le llevó una rosa, hasta que la muy joven muchacha aceptó salir con él, y con Picasso el salir conlleva de inmediato el fundirse sexualmente.

Jacqueline va a acaparar la vida de Picasso y lo va a aislar
de todo lo que pueda ser perjudicial para ella: el mundo entero.
Jacqueline con flores, 1954


“Un hombre no deja de enamorarse cuando envejece, sino que envejece cuando deja de enamorarse.”

Durante los 18 años que estuvieron juntos, hasta la muerte del artista, Jacqueline fue su secretaria, su amante, su enfermera y su carcelera. Con celo y con devoción satisfizo todas las necesidades de Picasso y logró con éxito, en el terreno en que había fallado Françoise, aislarlo por completo del mundo.

Jacqueline con disfraz de turca, 1955
 
En 1955 murió Olga, la primera esposa de Picasso, y por primera vez estaba libre para volver a casarse, y quien estaba allí era Jacqueline, que al transformarse en 1961 en su segunda esposa, también se convierte en la absoluta dueña de su patrimonio.

Jacqueline en el estudio, 1956
Ella permanecía horas acompañando a Picasso mientras él pintaba. Muchas
veces se quedaba dormida en su sillón hasta la madrugada.

Picasso trabajó hasta el último día de su vida, como si quisiera extender a través de su arte, la energía que aún poseía.
 
Mujer con gorro amarillo (Jacqueline), 1961
 
Jacqueline de haber podido ocultar la muerte del pintor lo hubiese hecho, pero sí logró evitar que los hijos de éste pudieran asistir al funeral, manteniéndolo íntimo y bajo su absoluto control.

Como era de esperarse, de inmediato comienza la lucha legal por el patrimonio artístico del pintor, que además es inmenso en volumen. Todos luchan y se desangran, pero esa es una guerra sin victoria, la obra de Picasso no le pertenece a los individuos, le pertenece al Mundo y cuando los litigantes lo entendieron, decidieron crear el Museo Picasso de París y allí exhibir las obras heredadas.
El Museo Picasso de París se creó para conciliar el litigio entre los herederos
y para saldar los impuestos que éstos debían pagar al Estado.

Años después, 1986, en medio de una aparente paz, Jaqueline se suicida, no soporta vivir, como una sombra, sin el hombre al que le dio todo.

Picasso vivió y respiró de las mujeres, las retrató para extender en lo sublime del arte, ese amor que dijo una vez nunca haber encontrado, pero sin duda, sí plasmado, inmortalizando el alma de cada una de ellas, ocho en total, legado artístico que refleja cada instante en la vida del pintor más importante del siglo XX.

Escrito por Jorge Lucas Alvarez Girardi